domingo, 25 de octubre de 2015

Cómo hemos cambiado...

Nos volvíamos a encontrar. Tras mi inmersión en estos meses en el triathlón, no había participado en ninguna carrera desde aquel sub 3 en el maratón de Sevilla del ya lejano mes de febrero. Así que la expectación era grande por ver cómo respondería al volver a depender tan sólo de mis piernas en competición. Así que colaborar con la causa (Carrera a favor de las personas con Alzheimer), además de poder disfrutar de una carrerita por las calles de mi ciudad, hacían de la ocasión idónea.

Quizás por eso los nervios afloraban y me hicieron dudar hasta que empezamos a correr. Para saber como me fue, nada mejor que comparar el resultado de hace dos años en la misma carrera. No hablo de la clasificación...hablo de rodar 7 segundos más rápido cada uno de los kilómetros de este año. Quien se mueva por el mundillo sabe lo que supone eso. Supongo que no se me ha olvidado correr.

Así que antes de adentrarme de lleno en el gran reto de este año que pronto desvelaré, puede que me entretenga corriendo un rato por ahí....y la montaña no parece ser mal sitio... http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=10872625

Resultado de XI Carrera Alzheimer
Distancia: 8 km 300m
Posición general: 22
Posición categoría: 5
Tiempo: 31'06"
Promedio: 3'43"/km

miércoles, 7 de octubre de 2015

Half Ironman Málaga

Al echar la vista atrás, como siempre, el tiempo pasó más rápido de lo que podía esperar. El despertador sonó y mientras desayunaba, observaba todas las fotografías que había imprimido y pegado por todas las paredes y que resumían este tiempo de reto, desde aquella fotografía tan especial rodeado de toda mi familia a la lista completa de donaciones que se habían hecho. Aún no podía creerme que iba a hacer un 1/2 Ironman. Creo que la ignorancia de lo que suponía aquello era lo que me había hecho llegar hasta aquí. Estaba tranquilo, miraba al mar mientras me daba de frente la brisa que soplaba más fuerte de lo que me hubiera gustado, pero no lo suficiente como para preocuparme. Y mientras ajustábamos y dábamos estética al vendaje de mi mano, poníamos rumbo a la orilla.

Faltan 5 minutos para la salida y aún no consigo ser consciente de todo aquello, más después de haber alucinado al ver a Rafa allí. Y cuando estoy a punto de colocarme para salir, aparecen 10 personas con camisetas de ¡VAMOS BUYO! gritando por la arena. Mis compis del cole habían preparado todo para venir a apoyarme. Apenas tengo tiempo de asimilar todo aquello, cuando me veo rodeado de más de 200 personas ataviados con neoprenos negros golpeando el mar.

No tenía ninguna pretensión, es más, no había querido probar cómo me iba la mano en el agua. No hubiera aceptado un NO como respuesta a la posibilidad de realizar la prueba y decidí que la incertidumbre me acompañara en el inicio. Lejos de amilanarme, aquel vendaje me motivaba más que cualquier marca. Pero llevaba tan sólo 100 metros cuando recibo un golpe de un nadador que avanzaba junto a mi. ¿Dónde me dio? Pues en el dedo. Intento no obsesionarme y restarle importancia al golpe, pero el dolor era evidente. El tramo de natación avanza, voy cómodo, un poco cargado de hombros, pero no dejo de avanzar. Llega la primera vuelta y tras salir del agua y recibir los primeros ánimos vuelvo a bracear e intentar orientarme bien en la diagonal que teníamos que hacer en el agua. Esta segunda vuelta sigo yendo cómodo, la mano no molesta y a medida que avanzo voy convenciéndome más y más que voy a salir de allí...y lo hice en menos de lo esperado.



Tras cruzar el pasillo que me hicieron mis fans y no dejar de correr para llegar a boxes, me terminé de quitar el neopreno a duras penas y salgo lanzado con la bicicleta para comenzar a pedalear. Es turno de mis piernas. Tengo un largo camino por delante, así que me lo tengo que tomar con calma y la primera vuelta me la quiero tomar a modo de toma de contacto. A pesar de ello desde el primer minuto que comienzo a rodar no dejo de adelantar a gente. Al igual que en la natación, en la bici voy también más rápido de lo que esperaba. Pensando que ojalá continuara así, tomo por segunda vez el circuito. La ida se atragantaba un poco, y la vuelta que era más rápida encontraba el viento de cara. Iba disfrutando con cada pedalada, apretando dientes cada vez que vibraba la bici por la punzada en la mano y sonriendo a cada paso por mis conocidos y las pancartas. En la última vuelta cuando más lanzado iba adelantando ya corredores a pares, tuve un problema con el freno que me obligó a parar un par de veces, cortándome el ritmo y machacándome los muslos, pero en algún momento tenía que sufrir, así que supe reponerme y seguir adelante.



Llegamos a la T2, para soltar la bici y comenzar a correr. Al grito de esto es lo tuyo, señalo que ahora me toca. Ha llegado mi turno. ¡Vamos Buyo!

Ansiaba llegar a este momento y comprobar cómo me responderían mis piernas en esta situación. Era completamente desconocido por mi y deseaba encontrarme con la adversidad. Comienzo corriendo a 4'30'' aunque no siento que vaya tan rápido. Sin embargo, ahora sí, los corredores quedaban atrás a puñados y el chorreo de cadáveres era cada vez mayor, mientras estabilizo el ritmo en 4'36''. Había superado los escollos más duros y sólo restaba continuar, continuar y continuar...
Pero no todo fue tan bonito como parece. El calor comenzaba a apretar de verdad. El reloj marcaba una hora cercana a las 3 de la tarde y en los avituallamientos el agua más que beberla me la derramaba por encima para intentar refrescarme. La puntilla me la dieron en la tercera vuelta, cuando descubro que tengo que dar dos vueltas más cuando creía que era la última. Ya no me entran los geles ni nada de comer, la fatiga hace acto de presencia, el calor comienza a ser insoportable y el ritmo comienza a caer. Lejos de rendirme, pensaba que sólo eran 8 km los que me separaban de la meta. A cada zancada acompañada de sufrimiento la intentaba acompañar de una pequeña muesca de sonrisa...había esperado mucho para llegar a este momento...me niego a comenzar a andar. ni siquiera para beber y cuando detectaba que mi ritmo declinaba miraba el vendaje de mi mano para continuar...


Faltaban sólo 3 km...

Después de 5 meses, faltaban sólo 3 km...

Jamás hubiera imaginado estar allí...a punto de finalizar un medio ironman y por supuesto después de haber colaborado a zarandear corazones para ayudar a los más necesitados....era demasiado bueno para ser verdad, demasiado grande para alguien como yo...

Sigo, sigo y sigo y a medida que avanzo por lo que sería mi última vuelta voy aumentando cada vez más el ritmo. Apretando el puño me voy acercando a la meta. Ya no hay dolor, no hay fatiga, no hay apenas cansancio...Elena me da el cartón con el que comenzó todo esto. No podía entrar en meta de otra manera y sin duda, no la crucé sólo. En mi mano izquierda me acompañaban todas las personas que han apoyado nuestro reto, todas aquellas que colaboraron, todas las que dieron a me gusta, todas las que han cambiado su forma de ver las cosas, mi familia que siempre me apoya y acompaña en cada locura y por supuesto, todas las personas de la calle.

Esta historia me ha abrumado por completo. No puedo hablar por los demás para saber que ha significado este reto para ellos, pero por mucho que quisiera tampoco podría explicar con palabras lo que ha significado para mi.

Sólo tengo clara una cosa: cada vez que vea esta foto, recordaré aquella vez que hice una de las mejores cosas de mi vida...