sábado, 28 de mayo de 2016

La semana de las cosas nuevas...

Mientras me metía en la bañera con el agua congelada para recuperar de la bici de hoy, hacía repaso mental de la semana y sin duda, ha sido peculiar. Tras el intento fallido de las 5 horas que me tocaba de bicicleta el sábado pasado, los fantasmas volvieron a sobrevolar mi cabeza, martilleándome con que el Ironman es demasiado para mí. Pero como no hay otra cosa en el mundo que me guste más que llevar la contraria, camino a mi casa ya iba pensando la manera en la que la derrota de ese día me iba a fortalecer.

Así pues, el domingo volví a repetir alarma de reloj a horas de las que duele sólo escuchar y decidí meterme una dura transición de 2 horas de bici + 22 km a 4'30''. Acabé reventado después de haberlo dado todo para resarcirme, pero el darle la vuelta a tortilla me hizo afrontar la semana con la mirada fija en el objetivo de cada día. Puede que el Ironman sea mucha tela, pero se las va a tener que ingeniar bien para dejarme a mitad de camino. 

No pretendas conseguir distintos resultados haciendo lo mismo. Y esta era la semana para ello: nadar por primera vez 3600m, salir a correr antes de las 7 de la mañana para luego irme a trabajar y rematar hoy con 5 horas y media dándole a los pedales desde las 5:58 a.m.
Todo ello cosas que nunca antes había hecho y que jamás pensé que sería capaz de hacer.



Aún me queda culminar la semana con los 26km que tengo que correr mañana, pero esto ya me suena de algo; aunque no sé si después de la carga de estos días tendré que acabar el entreno como una foca...

Comienza Junio, el mes más duro de entrenos, aunque es curioso que la semana que mejor he afrontado ha sido la más dura hasta ahora (como me ponen los retos). Empieza lo bueno y el preámbulo ha sido más que prometedor...

¡¡VAMOS BUYO!!

martes, 17 de mayo de 2016

Yo no nací para ser un Ironman...

Yo no nací para ser un Ironman. No tengo un don que me haga especialmente apto para hacer triatlón de larga distancia, ni tengo facilidad para alargar brazadas o pedalear con fluidez durante horas y horas...es más, si pienso lo que estoy sufriendo, todo lo contrario. 

No soy más que alguien normal, con muchas limitaciones y creo que lo más alejado posible a un superhombre, que es la imagen que parecen dar las personas que hacen un Ironman.

Pero eso sí, terco y tozudo como nadie. No importan las dificultades, ni la razón, ni tan siquiera la sensatez; cuando aparece algo en mi mente y creo ello, voy a por ello aunque no sea capaz de hacerlo o quede tan alejado de mí como hacer un Ironman.

Este es uno de mis mayores defectos, creer demasiado en mí...pero también es de mis mayores virtudes. Así que un día, no sé cuando ni en qué momento, el Ironman se cruzó en mi camino. Ese camino de las cosas imposibles que hace que haga cosas que nunca pensé llegar a hacer...el camino que esta vez tiene su fin en algún lugar de Zurich...