sábado, 15 de julio de 2017

Ironman de Frankfurt 2017...

Me negaba. No pensaba pasarme otra vez sufriendo como un cochino durante 13 interminables horas. A pesar de lo bonito que fue estrenarse en un Ironman el pasado año, se convirtió casi más en una obligación por terminar que en disfrutar haciendo lo que a uno le gusta que es hacer deporte. Así que si algo he trabajado los días previos a la prueba ha sido concienciarme de que iba a disfrutar de la misma. Y que verdad es que cuando uno más disfruta es cuando van saliendo las cosas porque uno se ha preparado concienzudamente. Entonces el sufrimiento, aunque presente, sabe hasta dulzón. Y no es porque el año pasado no me preparase, que mis sudores durante el año demostraron lo contrario, pero la "L" la llevaba marcada en la frente.

Para variar, todo fue acelerado, la cuenta atrás se nos vino encima y cuando nos dimos cuenta el equipo estaba al completo con los pies en la arena dispuesto a darlo todo. Ese distinguir un "VAMOS BUYO" entre la multitud no tiene precio. 


Me encuentro ya entre la muchedumbre de neoprenos...otra vez esa sensación indescriptible...otra vez los 226km justo delante de mis narices...

Así que decido sentarme en la arena. Consciente de que mi ritmo de nado no es de los primeros...ni de los segundos...ni de los terceros si quiera, sabía que me quedaba un rato y una vez que he visto la salida de los pros prefiero ensimismarme en mis sensaciones y disfrutarlas antes de empezar. Después de todo, solo se viven esos momentos una vez al año si acaso. Hora de comenzar, sonrisa en mi cara como premisa y a nadar...


Este año después del sub-3h en el maratón solo tenía la pretensión de demostrarme a mí mismo que nadando y en bici me iba a superar, que me lo había currado, que era capaz...Comencé la natación con el objetivo claro de meter ritmo y no cesar en la brazada, cosa que medio conseguí desde el principio ante el aluvión de palmetazos en el agua. La salida fue menos limpia de lo que esperaba, pero quería aprovechar la corriente de nadadores para meterme ahí a lo Nemo y poder rascar algo de ahí. Voy avanzando a buen ritmo y medio pronto llegamos al viraje de la playa, donde salimos del agua, saludamos y volvemos a entrar. Me alcanza la vista semiempañada para ver a mis fans y volver a sumergirme en el lago. No era el molesto sabor salado que te deja el mar al ir braceando entre olas. Al ir en medio de la masa de nadadores me iba orientando bastante bien y las grandes boyas naranjas marcaban el camino de maravilla. Intento mantener el ritmo imaginando una y otra vez el posible crono que podía marcar. Salgo del agua. Por fin he disfrutado nadando.
No he dejado al grupo de nadadores con el que iba, con lo que sé que he nadado bien. El reloj marca 1:25:50...10 minutos menos que el año pasado...mejor imposible.


Sabía que un buen crono en el agua me iba a dar un empujón de moral para afrontar el sector de bici. La transición era excesivamente larga, pero voy con unas ganas tremendas de comenzar a rodar. Tardando lo menos posible, ya estoy acoplado dando pedales y dirigiéndome al centro de la ciudad para comenzar la doble vuelta al circuito. Al igual que en el agua, soñaba con hacer un tiempo casi inimaginable para mí, pero hay que soñar para alcanzar metas.
Decido ir controlándome por tiempo en vez de por distancia, ya que si no se iba a hacer eterno. Así pasó la primera hora y la segunda, donde pasamos los dos primeros repechos importantes y el reloj parecía estabilizarse en los anhelados 30km/h. Todos sabemos que la primera vuelta es engañosa y que después se avecina lo bueno cuando la distancia comienza a machacarte y apoderarse a sorbitos de tu energía. A pesar de ir bien, la mente comienza a fallar en cualquier momento. Cerca del km 50, en un terreno aparentemente asequible y con la media de carrera deseada aparecieron los fantasmas. Creía que me iba a comer esto en un par de horas, pero resulta que llevo prácticamente 1/4 de recorrido solamente. La distancia comenzaba a hacer de las suyas...pero con lo que no contaba, era con la confianza desmesurada que tenía dentro del mono este triatleta. Mientras tanto, un tal Sebastian Kienle con el número 1 a la espalda me pasa como una exhalación allá por el km 70. Lejos de amilanarme seguí apretando dientes y pedaleando como una máquina para encontrarme con "Heart Break Hill", un rampón enorme con banderolas y público a reventar a ambos lados de la calzada. El último escollo de la primera vuelta lo paso no sin apuros, pensando cómo me iría la próxima vez que pasara por ahí. 


Tras el giro de los primeros 90 y pico kilómetros, y alentado por un crono esperanzador, saludo con puño en alto a mi gente que se han colocado estratégicamente para que los ánimos sean visible. Subidón y a calmar pulsaciones que esto se me va de las manos. Sigo bien, sigo animado, sigo con fuerzas y sigo con ganas de estar en la bici. Todo buenas noticias obligadas por la sonrisa que llevaba de careta. La única mala noticia es que los kilómetros se iban sumando a mis piernas. Podría haber aflojado, podría haberme dosificado, pero tenía que lucharlo a muerte como fuera. Paso un escollo, paso el siguiente y sigo quitándome de en medio repechos con el puño apretado.
Maldigo los dos parones que tuve que hacer por haberse salido la cadena, pero voy dando las gracias por no haber pinchado o algo peor, que algún susto en el cuerpo me llevé después de ver algún triatleta en el suelo. Van pasando los kilómetros y voy descontando horas a mi reloj haciendo cábalas. Esto se va haciendo cada vez más difícil. Los repechos pesan más, las cuestas absorben más...pero la terquedad tiene límites insospechados. Tenía el convencimiento de seguir disfrutando de la bici y para ello debía seguir apretando. "Madre mía vaya maratón que voy a hacer"- iba pensando mientras no cesaba en mi empeño. Parece escaparse un poco la velocidad media y el repecho gordo está por venir..."Road, te dije que esto me iba a costar un poco más"...subo el último peldaño de la bici y una vez arriba comienzo a apretar en la bajada con lo que me quedaba. No se me podía escapar...y así fue. 5:51:10...había volado a más de 30km/h.


Apretando el puño y lanzando un "¡VAMOS!" suelto la bici con los deberes hechos. Y lo mejor de todo: no había dejado de disfrutar hasta ese momento. Acababa de cumplir mis objetivos en el Ironman...no me podían haber salido mejor los dos primeros sectores, por debajo de lo previsto y saboreándolos. Así que lo tenía claro: la maratón iba a ser un premio para mí. Nada de sufrir a lo tonto. Me daba igual que se me fuera el crono donde quisiera. Mi tarea estaba hecha. Querido míster, creo que has hecho un gran trabajo.

Así pues, comienzo a dar zancadas a mi aire, casi flotando por la alfombra y con la obligada misión de no forzar absolutamente nada. Los kilómetros comienzan a fluir y las sensaciones son inmejorables. Voy supercómodo y los tiempos de paso oscilan entre 5:15 y 5:25...cada vez que veo a mis fans me pongo a pegar saltos y saludarles efusivamente. Lo cierto es que iba estupendamente y esa fue la tónica de las dos primeras vueltas. Ahí me fui dando cuenta de que quedaba lo más duro y por más que mi premisa fuera disfrutar, me iba a enterar de lo que era bueno.


Aunque iba sin ninguna presión corriendo, ya quien más quien menos me conoce y sabe que con el rabillo del ojo iba mirando el reloj. Más o menos sabía que tardaba 1 hora en hacer el recorrido de 10.5km de cada vuelta y que lo llevaba a cabo hasta ahora, pero también sabía que si había llevado un ritmo alegre ahora lo iba a pagar en las dos crueles vueltas que me quedaban. Eso sí, había decidido no dejar de correr ni para hacer el jabalí en los avituallamientos. Y digo el jabalí porque era digno de ver como metía mano en carrera al agua, iso, Coca Cola, gel, naranjas, saladitos y todo lo que me ofrecían mientras me ponía dos esponjas en la cabeza y hielo por dentro del mono. Un numerito vamos...

Lo cierto es que tras sufrir de lo lindo y mantenerle el pulso a la cabeza durante la tercera vuelta iba descubriendo poco a poco y lentamente lo  verdaderamente duro que es un Ironman. Había visto a Juanito nada más empezar a correr, a Falele mas adelante, Samuel un poco más allá y había recibido noticias de Javi y Ale. Todos ellos estaban dejando su destello de pundonor en el asfalto. Si estoy aquí a estas alturas es porque me he entrenado con los mejores. ¡Qué grandes sois chavales!

Comienzo la cuarta vuelta con 31.5km ya en las piernas y en el horizonte un sub-4h en el maratón del Ironman que pondría una guinda impensable a la prueba. Ya no había mesura, ya lo estaba dando todo y forzando después de la paliza. Los corredores que caminaban se contaban por puñados ya desde hacía un buen rato. El calor apretaba desde la segunda vuelta de la bici y hacía mella en cada uno de los pasos que se daban. Esta sí toca sufrirla. Iba apurando cada metro de asfalto deseando tener noticias del kilómetro por el que iba para ver que todavía había algo de esperanza. Sabía que en la meta el crono iba a ser increíble, tenía la seguridad de un recibimiento tremendo de los míos, pero en lo más profundo de mí anhelaba esos 3:59 como nada en el mundo...

Km 38. La cabeza ya no va. El reloj parece más cruel que nunca y el ritmo y las sensaciones no deja pie a la duda. En cualquier otro momento se hubiera acabado...pero no hoy. No el día que había decidido disfrutar de un Ironman. Me aferro al último hilo de esperanza que me queda, me salto el último avituallamiento y aprieto...aún estoy vivo. No voy a dejar al Buyo del km 42 sin la oportunidad de poder hacerlo...tras 4 kilómetros dejándolo todo llego hasta ese Buyo, que resulta que es el mismo que había decidido disfrutar, pero que para ello los últimos 200m hacia meta los hacía con un parcial de 3´49´´/min. 

Puño en alto, sonrisa de oreja a oreja y brazos abiertos para recibir una meta que esta mañana se me quedaba a 226km depués de 11horas 26minutos y 49segundos...


Voy a abrazar a los míos después de haberlos visto en la recta de meta. No sabía en qué tiempo había entrado ni nada por el estilo (poco después me enteré que había bajado de 4h en el maratón por 14 segundos), pero en ese momento me daba absolutamente igual ya que, esta vez sí, había disfrutado de lo lindo durante todo el día. 

Lo más difícil de lograr algo imposible, es repetirlo... 

"YOU ARE AN IRONMAN"






miércoles, 5 de julio de 2017

Sensaciones a 3 días del Ironman...

¿Me vas a preguntar si estoy nervioso? No hace falta, ya te lo digo yo: nervioso no, estoy atacado, porque aunque intente mantener la compostura por fuera, mi interior comienza a temblar cada vez que cierro los ojos y me imagino ataviado con mi neopreno y rodeado de triatletas esperando la salida...

El trabajo está más que hecho, pero comienzan a surgir las dudas sobre si debería haber salido a correr aquel día que tenía que hacer yo no sé cuántos kilómetros, si no deberías de haberme tomado aquellas dos cervezas, si esa molestia que tengo me va a dar la lata, si ahora me canso con ese entreno tan corto qué haré el domingo....

Y todo esto no tiene sentido ninguno, pues llevas 7 meses pegándote unas palizas de campeonato, pero es inevitable que la cabeza vuele hacia esos lares...

Ahora toca respirar hondo, confiar en que no se te ha olvidado meter nada en la mochila y mentalizarte, sobre todo mentalizarte para continuar, continuar y continuar; la clave de cualquier Ironman.

Además, no hay mejor meta que aquella en la que te espera alguien...

¡VAMOS BUYO!


miércoles, 28 de junio de 2017

El día que te apuntas a un Ironman...

No sé si os ha pasado, pero cuando uno hace click en el botón para confirmar su inscripción en un Ironman sin haber hecho nunca un triatlón, lo primero que piensa es: "¡Dios mío!, ¿qué he hecho?". Y un sentimiento de arrepentimiento y euforia te invade por igual en ese instante. Y conforme se va acercando el momento el arrepentimiento va creciendo hasta la misma línea de meta, donde la euforia se hace dueña y señora de todo y compensa todo el sacrificio y esfuerzo que has estado realizando durante más de 7 meses.


Esta foto la tomé justo después de inscribirme en mi primer Ironman. Tras jurar y perjurar después de acabarlo que EN LA VIDA IBA A REPETIR, estoy a tan solo 10 días de enfrentarme de nuevo a los 226km. Y no sé si el arrepentimiento es mayor cuando se desconoce que cuando ya sabes lo que te vas a encontrar.

El reto asoma y las ganas van en aumento. Los deberes ya están hechos y no me puedo reprochar absolutamente nada en un año realmente exigente. Ahora toca rematar, toca abrir los ojos cuando las plantas de tus pies toquen el agua y creerte el regalo que tienes justo delante: la oportunidad de poder cruzar la meta más lejana jamás contada...la meta de un Ironman.




sábado, 10 de junio de 2017

La historia de "Road"...

Un sábado especial, como cualquier otro. Un largo entreno de bici, como tantos otros. Horas y horas de pedaladas y rodaje en solitario. Una historia que se repite una vez tras otra en el camino hacia un Ironman.

Pero esta vez nada fue igual. Esta vez bastaron un par de miradas para saber lo duro que es recorrer en solitario el infinito asfalto de la carretera sin un atisbo de esperanza, sabiendo que estás solo y que nadie va a venir a ayudarte.

Pasé de largo sin saber qué hacer, tan solo pensé en hacerme esquivo y continuar con mi lucha (a veces nos parece más que suficiente). Y justo al cruzarnos mi cabeza comenzaba a girarse intranquilo, sabiendo lo que me dejaba atrás. 

A pesar de continuar algo cambió en mi pedalada. Comenzaba a ser menos constante, comenzaba a titubear como si mis piernas no estuvieran convencidas de lo que estaba haciendo. No pude seguir. Esta vez no.

Al girar mis piernas hacían toda la fuerza que podían mientras iba pensando que ojalá no fuera demasiado tarde; que ojalá no te hubiera dejado ir. Menos mal que así fue.

Nuestras soledades se encontraron y no hizo falta decirnos nada para que se comenzaran a acariciar. Te cambio sufrir algo más en el Ironman por una vida salvada. Y con un par de lametones sellamos el pacto...

Esta es la historia de "Road"....




domingo, 4 de junio de 2017

Amonoman 2017...

Será porque esta semana he decidido ser feliz. Será que cuando se está convencido de algo no hay obstáculo que impida  conseguir lo que quieres. Será que lo mejor que uno puede hacer es querer con todo lo que eso conlleva.

Lo que está claro que cuando uno lo da todo, no hay nada que reprocharse y...convéncete; las cosas saldrán. Con estos pensamientos amanecía en mi casa a las 6.am. y mientras iba improvisando un poco lo que me iba a hacer falta, poníamos rumbo a enfrentarnos a mi tercer medio Ironman, con vistas a dar un puntito más a la preparación hacia Frankfurt. Además había sorpresa en mi bolsa de corredor: Mono de equipo para el Ironman en tierras germanas. Regalo adelantado de cumple de Yoli, que no deja de sorprenderme, con la complicidad de Ale, que a pesar de martirizarme con los entrenos, ya le estoy cogiendo hasta cariño.


Quien vea a 50 locos enfundándose neoprenos a las 7 de la mañana en la playa no da crédito. Casi no lo doy ni yo, osea que...La idea del Amonoman es magnífica: un grupo de amigos que se reúnen para hacer lo que les gusta. Además, cada año creo que sale mejor. Eso pasa cuando las cosas se preparan con mimo.

Así pues, a nadar se ha dicho. Me puede un poquito la ansiedad, ya que no quiero perder contacto con el grupo aunque sea en las últimas posiciones. Parece que lo voy consiguiendo y poco antes de girar aún sigo acompañado por algún nadador. Como las olas hicieron acto de presencia y no se veía muy bien, cuando los nadadores que venían de frente se contaban por puñados ya, decidí volverme por seguridad. La ida fue más o menos, la vuelta fue un poco caótica, porque el agua parecía haberse embravecido y no podía divisar bien por donde iba. La playa de Camposoto no es santo de mi devoción para nadar, porque si yo de por sí me oriento mal, con la curva que hace en su mitad, peor aún si cabe. Entre curvas y cachetadas a las olas yo sigo viendo gente y cuando parece que estoy llegando, a pesar de ver la piragua, hay aún unos cuantos nadadores en el agua. Parece que no ha ido tan mal...¡Vamos por la bici!

Hoy tenía en el punto de mira la bici. Mi cruz, mi martirio, mi criptonita...el sector a dos ruedas que tanto se me ha atragantado y que tantas veces me ha hecho sufrir. Hoy no podía ser así. Alentado por mi entrenador tenía que pegarle fuerte en esta parte y si bien después tocaba correr una media maratón, dejé eso a un lado y decidí desde el principio que me daba igual como llegar a la carrera. Los primeros instantes no terminan de crearme buenas sensaciones, pero muy pronto comencé a pillarle el ritmo y la velocidad comenzaba a subir con el paso de los kilómetros. Voy cómodo forzando y gustándome y aunque me pasan un par de triatletas, ya contaba con ello, no me dejo apabullar. Voy camino de la primera hora y el pedaleo no ha decaído lo más mínimo y justo ahí me pasa Manolo que iba con Jesús. La estampa la había vivido millones de veces: me saludan, me pasan, intento seguir dos pedaladas, y me como los mocos porque no hay cojones...

Pero esta vez no. Me aferro a la rueda convencido de que toca ir rápido y que si tenía que sufrir estaba dispuesto a ello. Parece que me he enganchado y decido aguantar hasta lo que me dé el cuerpo. "Lo pagaré" - voy pensando mientras no me importaba lo más mínimo. Los kilómetros van pasando y ahí sigo empecinado en no perder rueda, incluso dando relevos...Mi corazón bombeaba sangre y deseos, mientras mi cabeza me decía que esto tendría un final más temprano que tarde. Mi corazón estaba convencido. Mi cabeza no.

Llegamos a la mitad del recorrido y no había perdido comba. Solo tocaba volver. Vamos pasando corredores durante todo el camino, y con el viento en contra y Manolo en busca del grupo que nos precedía, el esfuerzo comienza a ser mayúsculo. No pierdo la fe y tras una larga travesía apretando dientes, ya camino de Barrio Jarana, conseguimos unirnos al grupo, del que ni cortos ni perezosos, nos ponemos a tirar. No podía creerme la media que llevaba: ¡34km/h! Ni en salidas de una hora dándolo todo había pasado de 31 por hora. ¿Qué me ha pasado hoy? ¿Me habré dopado sin querer? Es que no me lo podía creer. Manteniendo la media, llegamos al descampado para soltar la bici. Ha sido impresionante, pero ahora tocan 21km de carrera.

Temía el calor, pero el poniente nos salvó en un tramo de una insolación anunciada. No pretendía ir rápido, solo mantener un buen ritmo. Me uno a Luis y lo sigo las dos primeras vueltas. Buen ritmo. Ya sabemos que esto es seguir, seguir y seguir. Y eso hice el resto de la carrera. Acabando la penúltima regresa Yoli, que había estado conmigo por la mañana, para animarme y echarme alguna fotillo. ¡Tiene ella más mérito que yo!

La última vuelta me sabe a gloria a pesar del cansancio. He conseguido lo que no creía y voy camino de acabar mi tercer medio Ironman. Recuerdo la incertidumbre al enfrentarme al primero y me veo aquí y no me lo acabo de creer. ..últimos metros y...¡AMONOMAN!


Las sensaciones de cara al Ironman del mes que viene han dado un giro considerable. En un año en el que aún no había encontrado el punto de forma que me hace sentir bien y agusto, hemos dado un mazazo sobre la mesa. Hoy rodeado de un montón de triatletas con un currículum y una experiencia increíbles, me he sentido como uno más. "Casi ná..."




domingo, 28 de mayo de 2017

La cosa se pone seria...

¿Y qué esperabas? A falta de tan solo 40 días para el Ironman, la dureza de la preparación se hace presente en todo su esplendor. Aunque llevo tiempo diciendo que preparar un maratón a mitad de temporada para fue más un alivio que una carga, ahora parece que el esfuerzo mental que supone exprimirte al máximo en varias ocasiones va pasando factura.

Todos sabéis ya que la bici no es mi fuerte, y que sufro más de la cuenta cuando el tiempo se alarga encima de las dos ruedas. Así, tras evitar la semana pasada la gran tirada, este finde me he fundido con la bicicleta y le he pegado un buen bocado para acercarme al gran reto.

Ayer sábado fueron 5 horas y casi 140km, donde la mitad de ellos cayeron a ritmo del míster y apuraba hasta el último minuto subido encima de la cabra. Por la tarde había carrera, y aunque suave, acompañé a Yoyi los 10km de la "Carmona Páez". 

Imaginarse las ganas que tenía hoy domingo de someter a mi dolorido culito a otra sesión de bicicleta. Tan poca era la motivación, que tuve que posponer el entreno a la tarde. Pero una vez comencé a pedalear, algo se encendió en mí y decidí arrearle fuerte. El dolor en los cuadriceps no pudo con mi voluntad y fue doblegado hasta parar el crono 61km después en 2 horas exactas. Pero ahí no acababa todo. Había que seguir sufriendo 10km más corriendo...

Sin ganas y con la sensación de tener cansado todo el cuerpo, dejo atrás dos días con 220km de entreno y la sensación de haber tenido que dar el 100% para cumplirlo.

Igual es que el Ironman se acerca... 


jueves, 11 de mayo de 2017

Ironman para novatos: carrera...

Si ya has comprobado como un novato puede hacer un Ironman en Ironman para novatos: natación y Ironman para novatos: Bici, ahora podrás comprobar como puede sobrevivir un triatleta inexperto a un Ironman salvando el último escollo: la carrera.

He de reconocer que no puedo ser objetivo en este aspecto, porque correr, sí corría a pesar de ser un globero total en la tridistancia. Eso sí, si ya es morrocotudo zamparse un maratón entre pecho y espalda, imaginarse hacerlo después de los 3,8km de agua y 180km de carretera. Para mí no era el segmento que más me preocupaba, porque era el que conocía.

Entiendo que comienza la parte más difícil para muchos, y no hay más que ver a una gran mayoría caminar durante una buena parte del recorrido para dar fe de ello. Los kilómetros pesan...y mucho. Pero...pero nada. No tengo más que decir. No hay ningún atisbo de esperanza. Sigues por pura cabezonería...por pura terquedad...y porque has estado entrenando 7 meses dejándote los huevos en cada entrenamiento. No sigues porque tengas un fondo increíble ni porque te apetezca seguir corriendo después de un porrón de horas, sino porque la meta más impresionante de tu vida está cada vez más cerca y la única forma de llegar a ella es continuar, continuar y continuar...

Y querido novato, no importa lo que hayas sufrido hasta llegar aquí. Porque si has llegado hasta este punto, es porque tienes ese punto de locura que hace que disfrutes de esto...Así que no hay nada que te pueda frenar. Solo debes pensar que lo harás, porque casi sin querer, cada vez estás más cerca...

Solo te puedo decir, que cuando vas pisando la alfombra que tan solo te separa unos metros de la meta, piensas que han merecido la pena cada uno de los metros que has recorrido hacia ella...porque entonces, y solo entonces podrás sacarte aunque sea por unos metros el veneno mientras escuchas de fondo las palabras mágicas...You are an Ironman...



lunes, 8 de mayo de 2017

Ironman para novatos: bicicleta

Para seguir desmitificando el Ironman, seguiremos con la bici. Si ya has podido comprobar en Ironman para novatos: natación, que te está hablando un auténtico amateur en la materia, ahora podrás seguir comprobando que si alguien como yo ha podido completar un Ironman, cualquier persona que se lo proponga podría hacerlo.

Si podía pensar que la natación iba a ser el mayor escollo que iba a tener, pronto descubrí que mi Alpe D´huez del Ironman iba a ser el sector de bici. La verdad es que nunca fue mi fuerte, ya que no pude aprender a montar hasta los 13 años, y aún así para doblar las curvitas cerradas tenía que poner pie en tierra y girar la bici a lo pantera rosa. Todo un numerito. 

Eso sí, puedes pensar que con el paso de los años mejoré mi destreza a la hora de coger la bici y rodar. Sí, fue así, hasta el punto de hacerme con una bicicleta de carretera (Btwin 300 del Decathlon), la más barata del mercado. Pero como me dedicaba a correr, pues el tiempo de montar en bici se limitaba al trayecto al trabajo (10min) y alguna salida esporádica en verano.

Pero pensando que con tener fondo y fuerza en las piernas bastaba, comencé a entrenar con mi Btwin para un medio Ironman, dejándome la piel para poder ir a una velocidad más o menos decente y por primera vez con pedales de calas. Si alguien te dice aquello de: "la bici no importa, lo importante son las piernas", no lo creas. Claro que lo fundamental son las piernas, pero doy fe de que una buena bicicleta ayuda bastante. A pura gloria me supo la primera salida con mi bici de larga distancia...mi querida "cabra".

Todo esto no suena muy mal...pero creo que he sido el primer triatleta en tener una "cabra" sin saber cambiar una rueda. Así que todas esas inseguridades que puedas tener son comprensibles y normales...y todo llega. De las primeras veces que tenía que llamar cuando pinchaba para que me vinieran a recoger a por fin poder cambiar una cámara y seguir con mi camino. Porque por mucho vídeo que viera, hasta que no lo haces por primera vez, no puedes decir que sepas. ¡Que gran peso te quitas de encima! Porque quedarte fuera de un Ironman por no saber cambiar una rueda...

Pero ahí no acaba la cosa...cuando los km comienzan a acumularse en tu entreno y las horas suben y suben, se te empieza a venir todo encima. Más allá de las 2 horas encima de la bici era un completo martirio. No sabía como colocarme. El roce y el apoyo se hacían insoportables y era casi menos llevadera la postura que el cansancio. A eso hay que sumarle los madrugones que debes pegarte para entrenar, porque claro, el día que tienes que echarle 5 horas a la bici, no puedes salir a las 10 de la mañana. Y como tengas compromiso el sábado de salida ya ni te cuento...hubo un día que tuve que levantarme a las 4 a.m. para poder estar rodando a las 5 de la mañana...Nunca antes me había levantado tan temprano para entrenar.

Y después está el tema de la alimentación. Yo era de esos que cuando se pegaba una excursión en bici se llevaba un bocadillo de chorizo. Aquí todo cambia un poco, y te vas dando cuenta, de cuándo tienes que beber, de qué debes llevarte, de cómo debes hacerlo...y sin darte cuenta tu cuerpo lo automatiza y casi sale solo.

Aquí es donde se pone en juego la característica primordial en el Ironman: la perseverancia. Es cuestión de seguir, seguir y seguir...pedalear, pedalear y pedalear...De parecerme una odisea rodar más allá de los 70 km a completar la ruta completa de 180 acabando acoplado encima de la bicicleta. Pero querer es poder querido novato; y ¿sabes?, ya solo queda un maratón...





martes, 2 de mayo de 2017

Ironman para novatos: Natación

Si hay una parte del Ironman que teme un novato, sin duda alguna es la natación. ¡¿3800 metros?!¿Qué me estás contando? Para todo aquel que no ha pisado el agua más que para refrescarse en la piscina o chapotear se le viene el mundo encima nada más pensarlo.

Éste que escribe puede asegurar que tras nadar los primeros 25 metros de piscina tuvo que cerrar la boca para que no se le saliera el corazón. Imaginad mi pensamiento el primer día con esos 3800 en la mente. No había nadado en mi vida y el tema del agua parecía que se me iba a atragantar. No es que lo viera lejano, es que para mí era un imposible.

Pero cuando uno cree, no hay nada que te pueda echar atrás. Tuvieron que pasar algo así como dos meses y medio para poder decir que había logrado nadar mil metros seguidos, con una taquicardia ganada a base de puñetazos al agua y aleteos continuos. El que haya nadado de pequeño y tenga aprendida la técnica, tiene el cielo ganado en este medio. Y es que deslizar, lo que se dice deslizar, eran pocas brazadas las que notaba esa sensación. Eso por no hablar de la limitación que tengo yo al estirar los brazos...bueno, bueno...que para ponerme el codo en la oreja me tengo que retorcer y ayudarme del otro brazo...

Sí, también soy de esos a los que le da miedo nadar sin saber que tiene debajo de sus pies, con lo que si nadar en la piscina era toda una odisea, nadar en la playa se convertía en un puro show digno del mismísimo Mr.Bean. El primer día que usé un neopreno y me tiré al mar no duré ni 5 minutos. Al nadar por al lado de una boya no puedo evitar el instinto de acelerar porque me da miedo que me pueda tocar la cadena que la ancla al suelo. Y ni que decir de las algas que puedan emerger desde el fondo que parece que te van a atrapar y llevarte con ellas a lo más profundo de la Atlántida. Todo esto con el hándicap de orientarte en aguas abiertas, que es como jugar a la gallinita ciega en una explanada. 

Pues este era el panorama. Desde luego al que le dijeran con todas estas premisas que tiene que nadar casi 4km se daría media vuelta sin pensarlo. Pero lo cierto es que después de acabar saliendo del agua y pisar tierra firme tras la natación de lo que ha sido mi primer y único Ironman hasta el momento, recordé aquella famosa frase a la que tantas veces le puse la cara de incredulidad: la natación es solo un trámite en el Ironman. Y puedo asegurar que así fue. 

Eso sí, después de matarme haciendo largos en la piscina, de superar todos los "de esto no voy a ser capaz", de enfrentarme al miedo de nadar sin ver lo que hay debajo (que aún conservo), de volver a la piscina después de haberme salido el día anterior y haber dejado el entreno por la mitad...

Pero con todo eso iba una mezcla de fe y voluntad superior a cualquiera de los obstáculos a los que me pude enfrentar. Así que no tengas miedo querido novato...que aún queda lo mejor...


viernes, 28 de abril de 2017

Ironman para novatos...

¿Todo el mundo es capaz de hacer un Ironman? Es la pregunta que ronda por la cabeza de muchos y la respuesta para mí es clara: no. Ni mucho menos. Ahora...¿Todo el mundo que se lo propone puede hacer un Ironman? Ya eso es otra cosa. 
Y de eso va esta entrada que será el preámbulo de una trilogía que pretende desmitificar el Ironman desde la percepción de un novato como yo. Alejándonos de los dañinos mensajes que nos invaden hoy en día como "Where is the limit", "Sin sufrimiento no hay gloria" y un largo etcétera que la gente no sabe filtrar bien, os narraré como se empieza a gestar el enfrentarse a la prueba más dura del mundo desde la humildad, el trabajo y el esfuerzo de una persona cualquiera que un día se propuso ser Ironman.


Próximamente:
Ironman para novatos: Natación.
Ironman para novatos: Bici.
Ironman para novatos: Maratón.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Lo que esconde un maratón...

Hace tiempo me pediste que te escribiera en el blog, yo no tengo don de palabras ni mucho menos, pero te mereces este miniesfuerzo y mucho más.

Las historias más grandes comienzan con un; "y si...". Y esta no podía ser menos.

-¿Y si hago un maratón y consigo bajar mi marca personal?
(Para mi la marca personal es la marca que dejo en el sofá cuando me levanto...)

-¿Pero no vas a hacer el ironman en Julio?
(¿Este chiquillo no se puede poner metas más facilitas?, a veces pienso que es más difícil que la firma de un loco...)

-Sí, sí, pero esto puedo hacerlo también, se lo voy a preguntar al míster. 
(Eso es como decirle a los bobis que si quieren más chuches).

-¿Que te ha dicho tu entrenador?
(Pregunta tonta donde las haya...)

- Que sí, que lo haga, que puedo bajar mi marca, que me va a cambiar el entrenamiento.
(Vamos...que hizo un sub 3 de 2.58.24, y le parece poco. ¡ah! Perdón ¿No lo entendéis no?,  es muy fácil...eso significa que es capaz de correr los 42 kilómetros y 195 metros en 2 horas, 58 minutos y 24 segundos, vamos por debajo de las 3 horas, ahí es nada, quien pueda que lo haga).

Y así transcurren entrenamientos, y más entrenamientos, y aun más entrenamientos, con lluvia, viento, sol... vamos que lo raro era el día que descansaba, y lo peor no era ir con el en bici, no señores... lo peor era que me fuera contando millones de números, de velocidades, de cambios de ritmo y sobre todo de miles, porque los runner no cuentan por kilómetros, cuentan por metros, no sé muy bien el por qué, a lo mejor así parece que han corrido más, yo que sé, sí...más pesado que una pelea de caracoles...

Pero hay que reconocer una cosa, es muy bonito llegar el día de la carrera, el ironman o lo que sea y que suene la salida, pero sinceramente, ese día no es nada sin el esfuerzo de día tras día, de llegar a las mil y ponerte las zapas, no penséis que los runners siempre tienen ganas de correr, MENTIRA, se cansan, como nos podemos cansar todos, lo que sí es verdad, es que están hechos de una pasta especial cargada de perseverancia y motivados por un sueño que les empuja a seguir.

Y sí, has batido de nuevo tu marca personal en un minuto, para aquellos que no lo quieran entender un minuto no es nada. 
Para mí has ganado la maratón de Badajoz...

Yolanda Martín


martes, 14 de marzo de 2017

Maratón de Badajoz 2017...

No hubo récord del mundo como pretendía, pero eso no me ha impedido poder disfrutar de lo logrado, que pensándolo objetivamente, es mucho. Y lo es, no por la marca, que también, sino por la manera en la que lo había buscado.



No estaba tan nervioso como otras veces, ni el maratón se había convertido en una obsesión como en otras ocasiones. Eso sí, había entrenado como un jabato para ello. Quizás por ello hasta el mismo día del maratón no había hecho otra cosa más que dudar y dudar de mis posibilidades.



Pero todo esto acabó en cuanto me enganché el dorsal y me até las zapatillas. Si hay algún Buyo que tenga una mínima opción, es éste que viste y calza. Y tras el pistoletazo de salida, iniciaba mi quinta maratón en busca de marcar un ritmo de locos.

La única vía posible era arriesgar, ya que si no los segundos se irían añadiendo inexorablemente a un crono que no tendría marcha atrás. Por tanto no tuve más remedio que empezar apretando para ir asimilando el ritmo de carrera y que se me hiciera llevadero. Los primeros km transcurren según lo previsto, controlando que no se me escape el crono y cogiendo sensaciones. Sensaciones que comienzan a ser inmejorables cuando nos favorece el viento y el terreno se inclinaba hacia nuestros intereses. Los km comienzan a volar y me voy dando cuenta que voy muy muy cómodo y sin forzar incluso en terreno ascendente. Y todo ello marcando más rápido de lo esperado. Quizás un poco más de lo deseado lo que hace obligarme a echar el freno y dejar escapar a un par de corredores antes de la media maratón. Paso por el km 21,1 en 1h26min11seg. Inmejorable.

Las sensaciones hasta ahí han ido de menos a más, hasta tal punto que he disfrutado como pensaba que no lo iba a hacer. Mi pensamiento era que iba a ir sufriendo desde el km 1. Pero sabía que tocaría sufrir...y tanto, por eso se llama maratón.

A partir de la media volvíamos a una inmensa recta con rotondas y viento en contra que en esta ocasión se ha acentuado. La compañía se hace escasa y mis posibles aliados comienzan a caer en un ritmo que me alejaba en demasía de mi objetivo. Había que luchar en solitario. Salgo vivo de una pesada veintena en la que he dejado algunos segundos por el camino. Pero el terreno vuelve a ir hacia arriba justo antes de adentrarnos de lleno en el terreno propiedad de "El muro". Pese a ello, sigo resistiéndome batallando el 31,32,33,34,35...me podría quejar del calor, del viento, de las cuestas, de que iba solo...pero la realidad es que esto es el maratón. Los últimos km fueron un suplicio a pesar de volverme a encontrar con los ánimos de Yoli que se había pegado toda la maratón persiguiéndome.




¡Por fin un maratón con un devenir como a todo el mundo! Siempre había esperado esta secuencia en la distancia...pasar de estar pletórico a irme consumiendo poco a poco hasta que se me quitaran las ganas de seguir corriendo. Hasta ahora no lo había saboreado así. Y créeme cuando te digo que lo disfruté...no te lo sabría explicar bien, porque tenía unas ganas de pararme terribles, pero sabía que ese sufrimiento que estaba sintiendo era porque lo había dado todo, así que era completamente imposible que me supiera a derrota.

Como pude fui acercándome a meta mientras sentía que me iba arrastrando. Por un momento pensé que se me iba a ir el crono de una forma exagerada e iba mirando el reloj con temor, pero lo cierto es que bien por inercia, bien por testarudez, conseguí mantener el tiempo por debajo de lo que mis sensaciones marcaban. Todo se magnifica en carrera y más a esas alturas, pero lo cierto es que tan solo un corredor me pasó en toda la segunda media y fue en la recta de meta que me dediqué más a disfrutarla que a otra cosa.

Llego a los 42. La recta de meta me hace aflorar lo que llevaba mascando unos kilómetros entre sufrimientos. Y es que voy a volver a ser sub 3h y además, no de cualquier manera, sino rebajando en prácticamente 1 minuto mi marca personal. No podía reprocharme absolutamente nada. Línea de meta en 2h 57min 28seg.

Parándome a pensar, he intentado batir un récord del mundo de otra persona y siempre dije que el maratón no es más que retarse a uno mismo. Querido amigo de los 195 metros y unos cuantos de kilómetros, creo que esta vez, lo podemos dejar en empate...un placer volverte a verte. Hasta la próxima...



MARATÓN DE BADAJOZ
Distancia: 42.195m
Tiempo total: 2h 57min 28seg
Ritmo medio: 4'12''/km
Puesto general: 44
Puesto categoría: 11