domingo, 18 de diciembre de 2016

III Carrera Divina Pastora...

Aunque estemos dando los primeros pasos serios de la temporada, el caprichoso calendario hacía que hoy tocara formar parte de la última carrera del año. Y estaba bastante claro que no quería despedirme del 2016 con malas sensaciones. Así que no quedaba otra que apretar.

Evidentemente había ganas de rodar a un ritmo que se me hace esquivo desde hace ya bastante tiempo, pero la larga distancia me ha hecho reconvertirme un poco y perder esa punta de velocidad. Por ello, a pesar de la tentación, no me salté el entreno de 3 horas de bici del día de ayer y hoy asomaba por la línea de salida con el presagio de que mis piernas pesarían, primero por la inercia que llevaban y segundo por el cansancio acumulado.

Y hoy volví a notar sensaciones pasadas. Decidí olvidarme de la carrera y los corredores y centrarme en mí mismo y en lo que iba sintiendo. Meter un ritmo y mantenerlo. Eso es justo lo que se me da bien (o al menos se me daba). Así que toca sacar el martillo pilón y machacarme un poco. 

La carrera va avanzando y el ritmo parece ir por encima de mis expectativas. Pese a ello no voy asfixiado como en otras ocasiones y parece que es soportable. A medida que pasan los kilómetros sigo ensimismado analizando cómo va fluyendo la cosa dentro de mí.

Llegamos al km 5.3, faltan justo 3 y acabo de adelantar al que parecía mi último reto de la carrera ya que la carrera se había estirado ya lo suficiente como para poner a cada uno en su sitio. En la distancia sólo tengo un corredor que parece mantenerme a raya. Comenzamos a subir y diviso un atisbo de esperanza de poder avanzar tan solo un poco más: el corredor que llevaba delante comienza a mirar para atrás. Todos sabemos lo que eso significa, así que me dio un motivo más para no declinar en mi ritmo.

Voy, voy y voy...cuando el terreno acaba de allanarse tras dos largas calles, lo tengo a tiro. Solo bastó darme un poco de vidilla cuesta abajo para estirarme en mi deseo y alcanzarlo. "Ahora vamos a apretar". 

Y en el último km por fin pude disfrutar sufriendo. Cuando uno sabe que ha ido por encima de lo esperado...cuando salen los planes y eres capaz de ser más y de pasear un poquito tu grandeza por ahí...hoy fue ese día en el que rebajé 10 seg por km al Buyo de hace tan solo un mes y medio. Comenzamos a soñar con la meta y esto promete...

Posición general: 27
Posición categoría: 11
Tiempo: 31'17''
Promedio: 3'46"/km (garmin 3'52''/km)


domingo, 11 de diciembre de 2016

III Trail El Bosque...

Cuando las cosas empezaban a funcionar y comenzaba a disfrutar de unos entrenos que cada vez se hacían más duros, pero a la vez asequibles, llegó la mañana del jueves donde todo hizo crack y un calambre hizo que acabara con el isquitibial derecho contracturado obligándome a parar. Suelo escuchar bastante a mi cuerpo, y aquello me decía que no era un simple pinchazo sin importancia.

Pero de todo hay que aprender y por más que me fastidie estar lesionado, ni la vida se acaba, ni es lo peor que puede pasar. Hay que relativizarlo todo y más si se trata de esto. Sabía que era lo que tenía que hacer, así que me dispuse a hacerlo...al menos a medias.

Tras dos días de parón, masajes, estiramientos, vendajes y demás cosas de fisios, estaba inscrito en un trail...de los largos...de los que te machacan...pero de los que me gustan. Así que el pronóstico para hoy evidentemente era dosificar y no ir como un pollo sin cabeza como había ido en otras ocasiones.

Y menos mal, porque el barro en algunos sitios hacían un poco más peligroso de lo común descender sin control. Al hacer un buen calentamiento, salí un poco más confiado de lo que debería, pero las sensaciones no eran del todo malas. Pese a ello tenía en mente constantemente el no forzar. 

Zancada corta y marcar ritmo, ese era el plan, lo que dificultaba mucho las bajadas, pero no venía del todo mal para subir. Me cuesta mucho pasearme si tengo un dorsal puesto, así que comencé a exprimirme poco a poco. Después de todo podía ser una oportunidad de ser un entreno de calidad.

Tras el tramo más complicado de la carrera, volvimos al pueblo para hacer una pasadita y soltar a los compañeros de la carrera corta y mientras saborear la sensación de ponerme en el lugar del que acababa ya su suplicio, tocaba seguir dando zancadas y presagiar lo que quedaba por venir. 

No fue tan grave como lo anterior, pero el cúmulo de kilómetros en las piernas ya pesaban más de la cuenta. El haber dejado atrás por fin al corredor que llevaba conmigo un par de kilómetros y divisar por los senderos a otros pocos, me dio ánimo para comenzar a meter un puntito más. Estábamos en el km 12 y había olvidado ya la dosificación. Había gente delante y los veía. No hay mayor motivo para apretar. Tras adelantar a varios e ir anhelando durante un rato alcanzar al siguiente, por fin acabo de superar a otros dos corredores a poco de meta, pero uno de ellos se resiste a sucumbir y parece seguirme y comenzar a echar el último aliento.

Esto no me viene nada bien para mi pierna ya que ahora sí que estoy forzando. Se va acercando el tramo final y parece que mi martirio decide forzar y comienza a apretar antes de lo previsto. Decido resistir y meter el ritmo de "last lap" a la vez que adelantamos aún a varios corredores mi sombra y yo. Parece que hemos llegado a la última recta...larga y tortuosa recta que entramos con un frenético ritmo. Confiaba en la fuerza de mi final, pero el corredor que me perseguía como un perro de caza lanza un ataque con fuerza que nos deja atrás a otro corredor que nos precedía y a mí. Estaba a punto de sucumbir y rendirme a la evidencia, pero se me dan mal los finales que acaban en derrota, así que saqué la fuerza que me quedaba...aquella que crees que ya no te queda...aquella que solo tienes para sacar en un momento, porque en el instante siguiente se pierde. Salió. Y tal fue el empuje que adelanté a otro corredor justo antes de meta para entrar el 12 de la general...

No ha estado mal...no ha estado nada mal...acabo hecho polvo y cojeando, pero sabiendo que he dejado todo por el camino. A pesar del dolor de la pierna, las sensaciones no son las mismas que el jueves y parece que la cosa ha cambiado un poco...supongo que era cuestión de relativizar...