sábado, 10 de junio de 2017

La historia de "Road"...

Un sábado especial, como cualquier otro. Un largo entreno de bici, como tantos otros. Horas y horas de pedaladas y rodaje en solitario. Una historia que se repite una vez tras otra en el camino hacia un Ironman.

Pero esta vez nada fue igual. Esta vez bastaron un par de miradas para saber lo duro que es recorrer en solitario el infinito asfalto de la carretera sin un atisbo de esperanza, sabiendo que estás solo y que nadie va a venir a ayudarte.

Pasé de largo sin saber qué hacer, tan solo pensé en hacerme esquivo y continuar con mi lucha (a veces nos parece más que suficiente). Y justo al cruzarnos mi cabeza comenzaba a girarse intranquilo, sabiendo lo que me dejaba atrás. 

A pesar de continuar algo cambió en mi pedalada. Comenzaba a ser menos constante, comenzaba a titubear como si mis piernas no estuvieran convencidas de lo que estaba haciendo. No pude seguir. Esta vez no.

Al girar mis piernas hacían toda la fuerza que podían mientras iba pensando que ojalá no fuera demasiado tarde; que ojalá no te hubiera dejado ir. Menos mal que así fue.

Nuestras soledades se encontraron y no hizo falta decirnos nada para que se comenzaran a acariciar. Te cambio sufrir algo más en el Ironman por una vida salvada. Y con un par de lametones sellamos el pacto...

Esta es la historia de "Road"....




domingo, 4 de junio de 2017

Amonoman 2017...

Será porque esta semana he decidido ser feliz. Será que cuando se está convencido de algo no hay obstáculo que impida  conseguir lo que quieres. Será que lo mejor que uno puede hacer es querer con todo lo que eso conlleva.

Lo que está claro que cuando uno lo da todo, no hay nada que reprocharse y...convéncete; las cosas saldrán. Con estos pensamientos amanecía en mi casa a las 6.am. y mientras iba improvisando un poco lo que me iba a hacer falta, poníamos rumbo a enfrentarnos a mi tercer medio Ironman, con vistas a dar un puntito más a la preparación hacia Frankfurt. Además había sorpresa en mi bolsa de corredor: Mono de equipo para el Ironman en tierras germanas. Regalo adelantado de cumple de Yoli, que no deja de sorprenderme, con la complicidad de Ale, que a pesar de martirizarme con los entrenos, ya le estoy cogiendo hasta cariño.


Quien vea a 50 locos enfundándose neoprenos a las 7 de la mañana en la playa no da crédito. Casi no lo doy ni yo, osea que...La idea del Amonoman es magnífica: un grupo de amigos que se reúnen para hacer lo que les gusta. Además, cada año creo que sale mejor. Eso pasa cuando las cosas se preparan con mimo.

Así pues, a nadar se ha dicho. Me puede un poquito la ansiedad, ya que no quiero perder contacto con el grupo aunque sea en las últimas posiciones. Parece que lo voy consiguiendo y poco antes de girar aún sigo acompañado por algún nadador. Como las olas hicieron acto de presencia y no se veía muy bien, cuando los nadadores que venían de frente se contaban por puñados ya, decidí volverme por seguridad. La ida fue más o menos, la vuelta fue un poco caótica, porque el agua parecía haberse embravecido y no podía divisar bien por donde iba. La playa de Camposoto no es santo de mi devoción para nadar, porque si yo de por sí me oriento mal, con la curva que hace en su mitad, peor aún si cabe. Entre curvas y cachetadas a las olas yo sigo viendo gente y cuando parece que estoy llegando, a pesar de ver la piragua, hay aún unos cuantos nadadores en el agua. Parece que no ha ido tan mal...¡Vamos por la bici!

Hoy tenía en el punto de mira la bici. Mi cruz, mi martirio, mi criptonita...el sector a dos ruedas que tanto se me ha atragantado y que tantas veces me ha hecho sufrir. Hoy no podía ser así. Alentado por mi entrenador tenía que pegarle fuerte en esta parte y si bien después tocaba correr una media maratón, dejé eso a un lado y decidí desde el principio que me daba igual como llegar a la carrera. Los primeros instantes no terminan de crearme buenas sensaciones, pero muy pronto comencé a pillarle el ritmo y la velocidad comenzaba a subir con el paso de los kilómetros. Voy cómodo forzando y gustándome y aunque me pasan un par de triatletas, ya contaba con ello, no me dejo apabullar. Voy camino de la primera hora y el pedaleo no ha decaído lo más mínimo y justo ahí me pasa Manolo que iba con Jesús. La estampa la había vivido millones de veces: me saludan, me pasan, intento seguir dos pedaladas, y me como los mocos porque no hay cojones...

Pero esta vez no. Me aferro a la rueda convencido de que toca ir rápido y que si tenía que sufrir estaba dispuesto a ello. Parece que me he enganchado y decido aguantar hasta lo que me dé el cuerpo. "Lo pagaré" - voy pensando mientras no me importaba lo más mínimo. Los kilómetros van pasando y ahí sigo empecinado en no perder rueda, incluso dando relevos...Mi corazón bombeaba sangre y deseos, mientras mi cabeza me decía que esto tendría un final más temprano que tarde. Mi corazón estaba convencido. Mi cabeza no.

Llegamos a la mitad del recorrido y no había perdido comba. Solo tocaba volver. Vamos pasando corredores durante todo el camino, y con el viento en contra y Manolo en busca del grupo que nos precedía, el esfuerzo comienza a ser mayúsculo. No pierdo la fe y tras una larga travesía apretando dientes, ya camino de Barrio Jarana, conseguimos unirnos al grupo, del que ni cortos ni perezosos, nos ponemos a tirar. No podía creerme la media que llevaba: ¡34km/h! Ni en salidas de una hora dándolo todo había pasado de 31 por hora. ¿Qué me ha pasado hoy? ¿Me habré dopado sin querer? Es que no me lo podía creer. Manteniendo la media, llegamos al descampado para soltar la bici. Ha sido impresionante, pero ahora tocan 21km de carrera.

Temía el calor, pero el poniente nos salvó en un tramo de una insolación anunciada. No pretendía ir rápido, solo mantener un buen ritmo. Me uno a Luis y lo sigo las dos primeras vueltas. Buen ritmo. Ya sabemos que esto es seguir, seguir y seguir. Y eso hice el resto de la carrera. Acabando la penúltima regresa Yoli, que había estado conmigo por la mañana, para animarme y echarme alguna fotillo. ¡Tiene ella más mérito que yo!

La última vuelta me sabe a gloria a pesar del cansancio. He conseguido lo que no creía y voy camino de acabar mi tercer medio Ironman. Recuerdo la incertidumbre al enfrentarme al primero y me veo aquí y no me lo acabo de creer. ..últimos metros y...¡AMONOMAN!


Las sensaciones de cara al Ironman del mes que viene han dado un giro considerable. En un año en el que aún no había encontrado el punto de forma que me hace sentir bien y agusto, hemos dado un mazazo sobre la mesa. Hoy rodeado de un montón de triatletas con un currículum y una experiencia increíbles, me he sentido como uno más. "Casi ná..."




domingo, 28 de mayo de 2017

La cosa se pone seria...

¿Y qué esperabas? A falta de tan solo 40 días para el Ironman, la dureza de la preparación se hace presente en todo su esplendor. Aunque llevo tiempo diciendo que preparar un maratón a mitad de temporada para fue más un alivio que una carga, ahora parece que el esfuerzo mental que supone exprimirte al máximo en varias ocasiones va pasando factura.

Todos sabéis ya que la bici no es mi fuerte, y que sufro más de la cuenta cuando el tiempo se alarga encima de las dos ruedas. Así, tras evitar la semana pasada la gran tirada, este finde me he fundido con la bicicleta y le he pegado un buen bocado para acercarme al gran reto.

Ayer sábado fueron 5 horas y casi 140km, donde la mitad de ellos cayeron a ritmo del míster y apuraba hasta el último minuto subido encima de la cabra. Por la tarde había carrera, y aunque suave, acompañé a Yoyi los 10km de la "Carmona Páez". 

Imaginarse las ganas que tenía hoy domingo de someter a mi dolorido culito a otra sesión de bicicleta. Tan poca era la motivación, que tuve que posponer el entreno a la tarde. Pero una vez comencé a pedalear, algo se encendió en mí y decidí arrearle fuerte. El dolor en los cuadriceps no pudo con mi voluntad y fue doblegado hasta parar el crono 61km después en 2 horas exactas. Pero ahí no acababa todo. Había que seguir sufriendo 10km más corriendo...

Sin ganas y con la sensación de tener cansado todo el cuerpo, dejo atrás dos días con 220km de entreno y la sensación de haber tenido que dar el 100% para cumplirlo.

Igual es que el Ironman se acerca... 


jueves, 11 de mayo de 2017

Ironman para novatos: carrera...

Si ya has comprobado como un novato puede hacer un Ironman en Ironman para novatos: natación y Ironman para novatos: Bici, ahora podrás comprobar como puede sobrevivir un triatleta inexperto a un Ironman salvando el último escollo: la carrera.

He de reconocer que no puedo ser objetivo en este aspecto, porque correr, sí corría a pesar de ser un globero total en la tridistancia. Eso sí, si ya es morrocotudo zamparse un maratón entre pecho y espalda, imaginarse hacerlo después de los 3,8km de agua y 180km de carretera. Para mí no era el segmento que más me preocupaba, porque era el que conocía.

Entiendo que comienza la parte más difícil para muchos, y no hay más que ver a una gran mayoría caminar durante una buena parte del recorrido para dar fe de ello. Los kilómetros pesan...y mucho. Pero...pero nada. No tengo más que decir. No hay ningún atisbo de esperanza. Sigues por pura cabezonería...por pura terquedad...y porque has estado entrenando 7 meses dejándote los huevos en cada entrenamiento. No sigues porque tengas un fondo increíble ni porque te apetezca seguir corriendo después de un porrón de horas, sino porque la meta más impresionante de tu vida está cada vez más cerca y la única forma de llegar a ella es continuar, continuar y continuar...

Y querido novato, no importa lo que hayas sufrido hasta llegar aquí. Porque si has llegado hasta este punto, es porque tienes ese punto de locura que hace que disfrutes de esto...Así que no hay nada que te pueda frenar. Solo debes pensar que lo harás, porque casi sin querer, cada vez estás más cerca...

Solo te puedo decir, que cuando vas pisando la alfombra que tan solo te separa unos metros de la meta, piensas que han merecido la pena cada uno de los metros que has recorrido hacia ella...porque entonces, y solo entonces podrás sacarte aunque sea por unos metros el veneno mientras escuchas de fondo las palabras mágicas...You are an Ironman...



lunes, 8 de mayo de 2017

Ironman para novatos: bicicleta

Para seguir desmitificando el Ironman, seguiremos con la bici. Si ya has podido comprobar en Ironman para novatos: natación, que te está hablando un auténtico amateur en la materia, ahora podrás seguir comprobando que si alguien como yo ha podido completar un Ironman, cualquier persona que se lo proponga podría hacerlo.

Si podía pensar que la natación iba a ser el mayor escollo que iba a tener, pronto descubrí que mi Alpe D´huez del Ironman iba a ser el sector de bici. La verdad es que nunca fue mi fuerte, ya que no pude aprender a montar hasta los 13 años, y aún así para doblar las curvitas cerradas tenía que poner pie en tierra y girar la bici a lo pantera rosa. Todo un numerito. 

Eso sí, puedes pensar que con el paso de los años mejoré mi destreza a la hora de coger la bici y rodar. Sí, fue así, hasta el punto de hacerme con una bicicleta de carretera (Btwin 300 del Decathlon), la más barata del mercado. Pero como me dedicaba a correr, pues el tiempo de montar en bici se limitaba al trayecto al trabajo (10min) y alguna salida esporádica en verano.

Pero pensando que con tener fondo y fuerza en las piernas bastaba, comencé a entrenar con mi Btwin para un medio Ironman, dejándome la piel para poder ir a una velocidad más o menos decente y por primera vez con pedales de calas. Si alguien te dice aquello de: "la bici no importa, lo importante son las piernas", no lo creas. Claro que lo fundamental son las piernas, pero doy fe de que una buena bicicleta ayuda bastante. A pura gloria me supo la primera salida con mi bici de larga distancia...mi querida "cabra".

Todo esto no suena muy mal...pero creo que he sido el primer triatleta en tener una "cabra" sin saber cambiar una rueda. Así que todas esas inseguridades que puedas tener son comprensibles y normales...y todo llega. De las primeras veces que tenía que llamar cuando pinchaba para que me vinieran a recoger a por fin poder cambiar una cámara y seguir con mi camino. Porque por mucho vídeo que viera, hasta que no lo haces por primera vez, no puedes decir que sepas. ¡Que gran peso te quitas de encima! Porque quedarte fuera de un Ironman por no saber cambiar una rueda...

Pero ahí no acaba la cosa...cuando los km comienzan a acumularse en tu entreno y las horas suben y suben, se te empieza a venir todo encima. Más allá de las 2 horas encima de la bici era un completo martirio. No sabía como colocarme. El roce y el apoyo se hacían insoportables y era casi menos llevadera la postura que el cansancio. A eso hay que sumarle los madrugones que debes pegarte para entrenar, porque claro, el día que tienes que echarle 5 horas a la bici, no puedes salir a las 10 de la mañana. Y como tengas compromiso el sábado de salida ya ni te cuento...hubo un día que tuve que levantarme a las 4 a.m. para poder estar rodando a las 5 de la mañana...Nunca antes me había levantado tan temprano para entrenar.

Y después está el tema de la alimentación. Yo era de esos que cuando se pegaba una excursión en bici se llevaba un bocadillo de chorizo. Aquí todo cambia un poco, y te vas dando cuenta, de cuándo tienes que beber, de qué debes llevarte, de cómo debes hacerlo...y sin darte cuenta tu cuerpo lo automatiza y casi sale solo.

Aquí es donde se pone en juego la característica primordial en el Ironman: la perseverancia. Es cuestión de seguir, seguir y seguir...pedalear, pedalear y pedalear...De parecerme una odisea rodar más allá de los 70 km a completar la ruta completa de 180 acabando acoplado encima de la bicicleta. Pero querer es poder querido novato; y ¿sabes?, ya solo queda un maratón...





martes, 2 de mayo de 2017

Ironman para novatos: Natación

Si hay una parte del Ironman que teme un novato, sin duda alguna es la natación. ¡¿3800 metros?!¿Qué me estás contando? Para todo aquel que no ha pisado el agua más que para refrescarse en la piscina o chapotear se le viene el mundo encima nada más pensarlo.

Éste que escribe puede asegurar que tras nadar los primeros 25 metros de piscina tuvo que cerrar la boca para que no se le saliera el corazón. Imaginad mi pensamiento el primer día con esos 3800 en la mente. No había nadado en mi vida y el tema del agua parecía que se me iba a atragantar. No es que lo viera lejano, es que para mí era un imposible.

Pero cuando uno cree, no hay nada que te pueda echar atrás. Tuvieron que pasar algo así como dos meses y medio para poder decir que había logrado nadar mil metros seguidos, con una taquicardia ganada a base de puñetazos al agua y aleteos continuos. El que haya nadado de pequeño y tenga aprendida la técnica, tiene el cielo ganado en este medio. Y es que deslizar, lo que se dice deslizar, eran pocas brazadas las que notaba esa sensación. Eso por no hablar de la limitación que tengo yo al estirar los brazos...bueno, bueno...que para ponerme el codo en la oreja me tengo que retorcer y ayudarme del otro brazo...

Sí, también soy de esos a los que le da miedo nadar sin saber que tiene debajo de sus pies, con lo que si nadar en la piscina era toda una odisea, nadar en la playa se convertía en un puro show digno del mismísimo Mr.Bean. El primer día que usé un neopreno y me tiré al mar no duré ni 5 minutos. Al nadar por al lado de una boya no puedo evitar el instinto de acelerar porque me da miedo que me pueda tocar la cadena que la ancla al suelo. Y ni que decir de las algas que puedan emerger desde el fondo que parece que te van a atrapar y llevarte con ellas a lo más profundo de la Atlántida. Todo esto con el hándicap de orientarte en aguas abiertas, que es como jugar a la gallinita ciega en una explanada. 

Pues este era el panorama. Desde luego al que le dijeran con todas estas premisas que tiene que nadar casi 4km se daría media vuelta sin pensarlo. Pero lo cierto es que después de acabar saliendo del agua y pisar tierra firme tras la natación de lo que ha sido mi primer y único Ironman hasta el momento, recordé aquella famosa frase a la que tantas veces le puse la cara de incredulidad: la natación es solo un trámite en el Ironman. Y puedo asegurar que así fue. 

Eso sí, después de matarme haciendo largos en la piscina, de superar todos los "de esto no voy a ser capaz", de enfrentarme al miedo de nadar sin ver lo que hay debajo (que aún conservo), de volver a la piscina después de haberme salido el día anterior y haber dejado el entreno por la mitad...

Pero con todo eso iba una mezcla de fe y voluntad superior a cualquiera de los obstáculos a los que me pude enfrentar. Así que no tengas miedo querido novato...que aún queda lo mejor...


viernes, 28 de abril de 2017

Ironman para novatos...

¿Todo el mundo es capaz de hacer un Ironman? Es la pregunta que ronda por la cabeza de muchos y la respuesta para mí es clara: no. Ni mucho menos. Ahora...¿Todo el mundo que se lo propone puede hacer un Ironman? Ya eso es otra cosa. 
Y de eso va esta entrada que será el preámbulo de una trilogía que pretende desmitificar el Ironman desde la percepción de un novato como yo. Alejándonos de los dañinos mensajes que nos invaden hoy en día como "Where is the limit", "Sin sufrimiento no hay gloria" y un largo etcétera que la gente no sabe filtrar bien, os narraré como se empieza a gestar el enfrentarse a la prueba más dura del mundo desde la humildad, el trabajo y el esfuerzo de una persona cualquiera que un día se propuso ser Ironman.


Próximamente:
Ironman para novatos: Natación.
Ironman para novatos: Bici.
Ironman para novatos: Maratón.