jueves, 27 de noviembre de 2014

Mal de altura...

Dícese de la falta de adaptación del organismo a la hipoxia, siendo proporcional la velocidad a la que se asciende con la altura alcanzada. Puede provocar mareo, cefaleas, náuseas, pérdida de apetito, agotamiento físico, pérdida del sueño...Muy conocido en altitudes de la cordillera peruana y la cultura Inca cercana a Machu Picchu. Dicen por ahí...

Pero también existe otro mal de altura donde los síntomas son otros: arrogancia, soberbia, desdén, desprecio, mirar por encima del hombro, dejar de valorar lo que hacen los demás, creerse mejor que nadie o pensar que uno lo ha hecho lo mejor que ha podido...Muy conocido entre corredores populares que suben a una altura llamada podio, que está repartida por diferentes puntos de la península. Dicen por ahí...

Sexto de la general y segundo de mi categoría en el Trail Punta del Boqueron. Sexto de la general y tercero de mi categoría en la Trail Bronce de la Breña. Segundo de la general y primero de mi categoría en la Trail nocturna de Arcos. Estas son mis tres últimas carreras...tres podios y mi cuarto de la temporada. Pero tranquilos, que no me dejo engañar por este impostor de metal que viene adornado con aplausos y flashes. Tengo muy claro que el subir a él depende casi exclusivamente de quién se presente a cada carrera y que el premio de la misma no es el trofeo que te puedas llevar a casa, sino las gotas de sudor que has dejado por el camino. Cuando no haya dejado de entrenar ni un sólo día, cuando me haya reventado el ritmo entre semana para poder arañarle segundos al crono, cuando haya sacrificado sueño y tiempo por lanzarme al asfalto y así, llegue el día de la carrera y no me deje ni un sólo metro sin luchar en el camino; ahí cúbreme de elogios y no dejes de halagarme, que yo te escucharé encantado por un momento, para después hacer un hato con todos ellos y jugármelos de nuevo en la próxima. 

Pero por favor, no me valores por subir a un podio, que mi verdadera altura se encuentra en la suela de mis zapatillas...




sábado, 22 de noviembre de 2014

Trail Nocturno Arcos...

 La agonía y sufrimiento..las heridas en mis pies...el cansancio y machaque mental...y el cada vez menos importante escalón al que subir...lo juntas todo y obtienes el primer podio en la general que consigo, tan sólo detrás de un corredor.


Una serpiente de luces en la oscuridad desfilaban por la montaña intentando ser las protagonistas de la noche en Arcos. Tenía la sensación de inquietud que aflora cuando uno ha hecho los deberes. La sequedad en mi garganta volvía a aparecer en el ocaso. Algo hago mal. Lo pago tras una salida que me deja unos 20 corredores enfilándose por un sendero. Comenzamos a subir. Un tremendo sube y baja nos esperaba zigzagueando por las callejuelas de un Arcos que se echaba a la calle para animar a los corredores. Tras ir sobrepasando corredores y sufrir demasiado en las subidas me encuentro con un ritmo algo incómodo en el km 7 y con perspectivas de volver a subir. Creo que hasta ahora he apretado lo suficiente para estar bien colocado. Llega la subida; otra más, pero esta vez con el cansancio acumulado mucho más cruel. Unas pendientes que apuntaban hacia el mismo cielo iban apareciendo tras cada esquina. No quería ni mirar. Tenía que ir echando mano de los quicios de las ventanas, de las barandillas de la pared...¡parecía que era una lagartija en vez de un corredor! 

Coronamos Arcos y llega mi terreno: la cuesta abajo. Dejo atrás al corredor con el que voy. Prometo que no me he matado de milagro. De 10 carreras iguales no creo que hubiera bajado tan rápido en ninguna de ellas. La zancada se prolongaba hasta casi más allá de mis piernas y el freno que echaban otros corredores yo lo llevaba completamente liberado. Tras salir del pueblo y volver a adentrarnos en la maleza una nueva cuesta más empinada de lo que esperaba me dio un buen susto cuando apenas pude colocar un pie tras otro...tengo que frenar un poco. Parece que he tomado una buena ventaja con la luz que me perseguía. Me quedan dos km y me hacen saber que soy segundo. Miro hacia atrás, no hay rastro de luz, pero tampoco hacia delante. La carrera será contra mi mismo a partir de ese punto. Intento marcar ritmo y me intento pellizcar, pero me falta ese fuelle que encuentro en otras ocasiones...no se me puede ir...

Llego al último cruce, me confirman mi segunda posición diciéndome que falta sólo una cuesta y estaba la meta. Me topé de bruces con la horrible sensación de no poder más...tengo que comenzar a andar a tramos, porque la inclinada cuesta no cede y se alarga en la penumbra. Al fin alcanzo la cima. Es la rotonda de meta. Sólo quería llegar ya y calmar mi agonía. Mis piernas vuelven a acelerar. Saludo a mi familia celebrándolo. Entro en meta con el número dos en mi mano. Me cuesta creer que haya conseguido el segundo puesto de la general. Tras un buen rato de espera subo a un nuevo escalón del podio, esta vez sin tener que pasar por el filtro de las categorías. No hay discusión posible, sólo uno pudo correr más que yo. 




Tras recibir mi trofeo y de vuelta a casa, no me pesa tanto el podio como la carrera que he realizado y con la sensación de poder haberlo hecho mejor cuesta arriba me pregunto...¿me habré vencido a mí mismo?


sábado, 8 de noviembre de 2014

Cuando se trata de correr rápido...

No he visto cosa más tediosa. Y es que las cada vez más frecuentes series me están acrivillando, pues estoy intentando no saltarme ninguna. Pero esto no está haciendo más que confirmar las sensaciones que ya sentía en carreras de corto kilometraje: que me reviento, me asfixio, me falta el aire, me molestan músculos que ni he estudiado...
Lo que es seguro es que es la mejor forma de ser más rápido y poder aumentar el umbral de la fatiga. Y con esa convicción hay que resistir, a pesar de tener la sensación que cada vez sufro más.
La velocidad...esa traidora que se ríe de ti tras ganarte una y otra vez en el asfalto. Pero a pesar de ello, sabes que te has dejado todo y si no lo has hecho te pellizcarás más la próxima vez. La miras en la distancia, pero sabedor de que no estás tan lejos de ella, a tan sólo un requiebro de pulsaciones. Y tras la enésima vez que sales derrotado por ella, justo después, respiras exhausto pensando en que llegará un día como el de hoy, donde los pulmones le dan ese punto extra que le faltan a tus piernas para darle un buen mordisco a esa distancia que os separa. Y un buen día os pondréis de acuerdo, le darás la mano y juntos iréis paseando en busca de tu grandeza...


Reto de hoy 16km en 1:05:00...a un ritmo de 4'04''/km.
Parando el crono en 1:04:17 a un ritmo de 4'01''/km, me siento 16km más cerca de meta...


domingo, 2 de noviembre de 2014

Hacer lo posible por lograr lo imposible...

Hoy tocaba apretar los dientes y rematar un entrenamiento semanal que hacía mucho tiempo que no lograba hacer. Con los 25 km de hoy, volvía a cerrar una semana de enfrentamiento diario contra el asfalto, sin faltar un sólo día a mi cita. Series, largas tiradas, vuelta a las series...daba igual lo que me pusieran por delante, podía con todo. Y esta semana de 100 km, llega al mismo tiempo que la confirmación de inscripción a mis dos grandes objetivos de la temporada: la Media Maratón de Jerez (7 de diciembre) y el Maratón de Sevilla (22 de febrero). No hay nada como tener en el punto de mira un objetivo imposible para meterme entre ceja y ceja poder superarlo. Y no conozco mejor forma de hacerlo que entrenar, entrenar y entrenar...
"¡No haces más que correr!"- me dicen los que sólo quedan conmigo por facebook. Si yo te contara...