viernes, 25 de diciembre de 2015

Feliz Ironman...

La vida...muchos dicen que es eso que pasa mientras te entretienes en otras cosas...desde luego entretenidos estamos un rato, pero no estoy seguro que la vida esté pasando paralela a mi por un sendero que no esté recorriendo.

Para mi la vida son momentos. Pequeños trozos de historias, personas, vivencias y un largo etcétera, pero momentos. Cuando uno hace memoria de su vida siempre vienen a la memoria como pequeños flashes de momentos vividos, pero todos ellos con un significado especial. Unos tendrán muchos momentos...otros menos...y otros vivirán tantos momentos que ese camino que va recorriendo la vida está prácticamente solapado con la suya.

Por eso hoy es un día perfecto para soñar. Sé valiente y cree. Empieza a recorrer ese camino que te llenará de momentos porque tú eres el dueño de tus pasos. Y si la vida se hace esquiva, no te preocupes, persevera, busca, lucha, pero no te rindas, que la vida es la más paciente y siempre espera. Decídelo y haz que pase.

Así que yo, me voy a la vida... 

¡FELIZ NAVIDAD!

sábado, 5 de diciembre de 2015

¿Por qué conformarse con medio sueño?...

Yo nunca...¿Alguna vez habéis utilizado esta frase? Yo cientos de ellas y me ha hecho mucha gracia comprobar a lo largo de los años como han ido cayendo cada uno de los "yo nunca" que habían ido saliendo de mi boca...

Esto te hace pensar que la vida te va llevando por caminos inesperados y las experiencias y vivencias que te tiene preparadas son de lo más dispares. Y como ese camino muchas veces no lo decides tú, creo que es bueno en ciertas ocasiones dejarte llevar por el corazón y dejar un poco de lado la cabeza que tantos límites te pone.

Si alguien me llega a decir hace unos años que iba a empezar a prepararme un ironman, seguramente hubiera pensado que estaba loco...pero vamos, hace unos años...o hace unos meses, donde ya echarme al agua para hacer 1900m  y hacer un medio ironman me parecía algo imposible.

Pero la vida pasa...la vida se escapa y nunca sabes cuando vas a dejar de tener oportunidades. Siempre posponemos aquello que verdaderamente deseamos y lo dejamos pasar una y otra vez pensando que ya vendrá, que el momento ideal para hacerlo será otro. Ya lo dejaré cuando esté más libre, lo haré cuando termine esto otro, ya me pondré para el próximo año...

Excusas para no hacerlo se me ocurren miles, motivos, me basta con uno: ¿Por qué conformarme con medio sueño?...




domingo, 15 de noviembre de 2015

I Desafío Sierra de Villaluenga

¡Estampado!¡De bruces con la realidad!¡Zas, en toda la boca! Cualquiera de estos podrían servir de titular de mi carrera del sábado. Después de un irregular mes de entrenos, dejándome persuadir más de la cuenta, llegaba a este trail con la intención de disfrutar un poco de correr, ya que tanto lo había echado de menos preparándome el medio ironman. Pues se me van a quitar las ganas oye...

Hasta ahora todo lo que sonaba a trail por mi cabeza sólo traía recuerdos gratos de carreras duras, pero que se me habían dado mejor de lo esperado, podios de por medio incluidos. Pero los caminos o senderos con cuestas que yo esperaba sólo eran un dulce atisbo de realidad de lo que me esperaba. Lo cierto, es que inconsciente, al comenzar la carrera salí alegre, a mi ritmo, pensando que bueno, subiríamos, pero que no pasaría de sufrir un poco más de lo habitual para la distancia. Como en la mayoría de las ocasiones el plan era tirar y a ver que pasa.

Pronto me doy cuenta de qué va la cosa, cuando después de subir y subir por un sendero y otro, me veo siguiendo a un corredor por una encrucijada de piedras, zarzas, zonas enfangadas y demás terrenos ideales para practicar el running (nótese aquí la ironía). No puse objeción ninguna a caminar mientras subíamos, ya que me parecía imposible hacerlo de otra forma. Tras un largo y tortuoso rato, parece que salimos del primer gran escollo de la jornada y el terreno volvía a parecer algo más practicable.

Ahora es el momento. Toca tirar y meter mi ritmillo. Paso así unos 3 km donde las cuestas no nos abandonan, pero el terreno se alisaba al menos. Descanso para mis castigados tobillos. Se me habían desatado hasta los cordones. Iluso de mi que encorajé por perder el tiempo en atármelos...¡si hubiera sabido qué me esperaba luego!

Pasamos por delante del pueblo y había oído que quedaba lo peor. No me lo quería terminar de creer, pues la subida al anterior puerto había sido un suplicio. Pero allí estaba...tras un serpenteante recorrido por las cuestas más empinadas del pueblo nos encontramos con la cara oculta de la montaña. Mis ojos se entreabren intentando localizar el balizaje para seguir el camino...veo las balizas...pero no el camino. Frenazo en seco. Tras unos momentos para pensar y sin tener clara todavía la estrategia comienzo a seguir a un corredor que se veía un poco más arriba. Ahora comenzaba a enterarme de qué iba esto. 

Por ahí no se corre, se trepa (ahora lo tengo claro).
La verdad es que no quise empezar a quejarme y compadecerme antes de tiempo, así que comencé a subir como pude entre las piedras que me encontraba en la ladera de la montaña, pero a medida que subía o más bien dicho trepaba, porque hacía un rato que había perdido ya mi posición vertical, la moral bajaba mucho más rápido de lo que yo era capaz de ascender. Cuando parecía que quedaba poco una nueva cumbre se atisbaba en lo alto. Había caído en la trampa. Ahí me di cuenta que no me había preparado para la carrera y que no estaba acostumbrado a enfrentarme a estas circunstancias. Pronto comencé a sufrir muscularmente más de la cuenta, a sentirme que se subían los gemelos, isquios y todo subía....menos yo.

Sería interminable contar las sensaciones hasta llegar a la cima, pero es que una vez allí había que rodear la montaña entera y no precisamente sobre un camino de baldosas amarillas. Los sube y baja entre las piedras se sucedieron hasta minarme la moral y la energía que me quedaba. Apenas podía arrastrarme en los pequeños metros llanos que encontraba. Como pude alcancé el último avituallamiento a falta de 3 km, donde me paré un rato a beber y comer lo que pude.

Así que masticando chocolate salí anhelando una meta que se hizo esperar. No era el día de la épica ni de partirse un tobillo o algo peor (que no ando yo muy suertudo con los contratiempos últimamente). Así que antes de dejar muestras de mi adn en un pelote, me lo tome con calma y preservar la salud. 

Por fin enfilo el sendero pedregoso que llevaba hasta meta, notando gloria bajo mis pies mientras pienso quién me manda a mi en meterme en estas aventuras. El escenario me había devorado por completo...pero allí estaba. Justo donde había salido 3 horas y 27 minutos antes...

Resultado I Desafío Sierra de Villaluenga
Distancia: 28km 500m
Posición general: 24
Posición categoría: 13
Tiempo: 3h 27min 30seg


lunes, 2 de noviembre de 2015

Punto de inflexión...

Siempre hay un día, un momento que te hace cambiar, aunque dicho momento sea tan sólo el segundo en el que decides dar un giro a tu vida o sencillamente el instante en el que decides seguir con todo exactamente igual. 

Después de tontear con mi pasado y coquetear con el placer de la desidia y el abandono, toca ensimismarme en la búsqueda de la constancia, perseverancia, fuerza, motivación y un largo etcétera que me lleven hasta el siguiente punto y seguido.

No es fácil enfrentarse a uno a diario; quizás sea nuestra más ardua tarea, pero es la única vía que tenemos de poder asimilar y jugar a superar la partida que te ha tocado. 

No desesperes, no te sientas superado aunque la meta te abrume, respira hondo y no olvides sonreir antes de comenzar, porque lo que te espera...es muy grande.



I Desafío Sierra de Villaluenga
14 de Noviembre

domingo, 25 de octubre de 2015

Cómo hemos cambiado...

Nos volvíamos a encontrar. Tras mi inmersión en estos meses en el triathlón, no había participado en ninguna carrera desde aquel sub 3 en el maratón de Sevilla del ya lejano mes de febrero. Así que la expectación era grande por ver cómo respondería al volver a depender tan sólo de mis piernas en competición. Así que colaborar con la causa (Carrera a favor de las personas con Alzheimer), además de poder disfrutar de una carrerita por las calles de mi ciudad, hacían de la ocasión idónea.

Quizás por eso los nervios afloraban y me hicieron dudar hasta que empezamos a correr. Para saber como me fue, nada mejor que comparar el resultado de hace dos años en la misma carrera. No hablo de la clasificación...hablo de rodar 7 segundos más rápido cada uno de los kilómetros de este año. Quien se mueva por el mundillo sabe lo que supone eso. Supongo que no se me ha olvidado correr.

Así que antes de adentrarme de lleno en el gran reto de este año que pronto desvelaré, puede que me entretenga corriendo un rato por ahí....y la montaña no parece ser mal sitio... http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=10872625

Resultado de XI Carrera Alzheimer
Distancia: 8 km 300m
Posición general: 22
Posición categoría: 5
Tiempo: 31'06"
Promedio: 3'43"/km

miércoles, 7 de octubre de 2015

Half Ironman Málaga

Al echar la vista atrás, como siempre, el tiempo pasó más rápido de lo que podía esperar. El despertador sonó y mientras desayunaba, observaba todas las fotografías que había imprimido y pegado por todas las paredes y que resumían este tiempo de reto, desde aquella fotografía tan especial rodeado de toda mi familia a la lista completa de donaciones que se habían hecho. Aún no podía creerme que iba a hacer un 1/2 Ironman. Creo que la ignorancia de lo que suponía aquello era lo que me había hecho llegar hasta aquí. Estaba tranquilo, miraba al mar mientras me daba de frente la brisa que soplaba más fuerte de lo que me hubiera gustado, pero no lo suficiente como para preocuparme. Y mientras ajustábamos y dábamos estética al vendaje de mi mano, poníamos rumbo a la orilla.

Faltan 5 minutos para la salida y aún no consigo ser consciente de todo aquello, más después de haber alucinado al ver a Rafa allí. Y cuando estoy a punto de colocarme para salir, aparecen 10 personas con camisetas de ¡VAMOS BUYO! gritando por la arena. Mis compis del cole habían preparado todo para venir a apoyarme. Apenas tengo tiempo de asimilar todo aquello, cuando me veo rodeado de más de 200 personas ataviados con neoprenos negros golpeando el mar.

No tenía ninguna pretensión, es más, no había querido probar cómo me iba la mano en el agua. No hubiera aceptado un NO como respuesta a la posibilidad de realizar la prueba y decidí que la incertidumbre me acompañara en el inicio. Lejos de amilanarme, aquel vendaje me motivaba más que cualquier marca. Pero llevaba tan sólo 100 metros cuando recibo un golpe de un nadador que avanzaba junto a mi. ¿Dónde me dio? Pues en el dedo. Intento no obsesionarme y restarle importancia al golpe, pero el dolor era evidente. El tramo de natación avanza, voy cómodo, un poco cargado de hombros, pero no dejo de avanzar. Llega la primera vuelta y tras salir del agua y recibir los primeros ánimos vuelvo a bracear e intentar orientarme bien en la diagonal que teníamos que hacer en el agua. Esta segunda vuelta sigo yendo cómodo, la mano no molesta y a medida que avanzo voy convenciéndome más y más que voy a salir de allí...y lo hice en menos de lo esperado.



Tras cruzar el pasillo que me hicieron mis fans y no dejar de correr para llegar a boxes, me terminé de quitar el neopreno a duras penas y salgo lanzado con la bicicleta para comenzar a pedalear. Es turno de mis piernas. Tengo un largo camino por delante, así que me lo tengo que tomar con calma y la primera vuelta me la quiero tomar a modo de toma de contacto. A pesar de ello desde el primer minuto que comienzo a rodar no dejo de adelantar a gente. Al igual que en la natación, en la bici voy también más rápido de lo que esperaba. Pensando que ojalá continuara así, tomo por segunda vez el circuito. La ida se atragantaba un poco, y la vuelta que era más rápida encontraba el viento de cara. Iba disfrutando con cada pedalada, apretando dientes cada vez que vibraba la bici por la punzada en la mano y sonriendo a cada paso por mis conocidos y las pancartas. En la última vuelta cuando más lanzado iba adelantando ya corredores a pares, tuve un problema con el freno que me obligó a parar un par de veces, cortándome el ritmo y machacándome los muslos, pero en algún momento tenía que sufrir, así que supe reponerme y seguir adelante.



Llegamos a la T2, para soltar la bici y comenzar a correr. Al grito de esto es lo tuyo, señalo que ahora me toca. Ha llegado mi turno. ¡Vamos Buyo!

Ansiaba llegar a este momento y comprobar cómo me responderían mis piernas en esta situación. Era completamente desconocido por mi y deseaba encontrarme con la adversidad. Comienzo corriendo a 4'30'' aunque no siento que vaya tan rápido. Sin embargo, ahora sí, los corredores quedaban atrás a puñados y el chorreo de cadáveres era cada vez mayor, mientras estabilizo el ritmo en 4'36''. Había superado los escollos más duros y sólo restaba continuar, continuar y continuar...
Pero no todo fue tan bonito como parece. El calor comenzaba a apretar de verdad. El reloj marcaba una hora cercana a las 3 de la tarde y en los avituallamientos el agua más que beberla me la derramaba por encima para intentar refrescarme. La puntilla me la dieron en la tercera vuelta, cuando descubro que tengo que dar dos vueltas más cuando creía que era la última. Ya no me entran los geles ni nada de comer, la fatiga hace acto de presencia, el calor comienza a ser insoportable y el ritmo comienza a caer. Lejos de rendirme, pensaba que sólo eran 8 km los que me separaban de la meta. A cada zancada acompañada de sufrimiento la intentaba acompañar de una pequeña muesca de sonrisa...había esperado mucho para llegar a este momento...me niego a comenzar a andar. ni siquiera para beber y cuando detectaba que mi ritmo declinaba miraba el vendaje de mi mano para continuar...


Faltaban sólo 3 km...

Después de 5 meses, faltaban sólo 3 km...

Jamás hubiera imaginado estar allí...a punto de finalizar un medio ironman y por supuesto después de haber colaborado a zarandear corazones para ayudar a los más necesitados....era demasiado bueno para ser verdad, demasiado grande para alguien como yo...

Sigo, sigo y sigo y a medida que avanzo por lo que sería mi última vuelta voy aumentando cada vez más el ritmo. Apretando el puño me voy acercando a la meta. Ya no hay dolor, no hay fatiga, no hay apenas cansancio...Elena me da el cartón con el que comenzó todo esto. No podía entrar en meta de otra manera y sin duda, no la crucé sólo. En mi mano izquierda me acompañaban todas las personas que han apoyado nuestro reto, todas aquellas que colaboraron, todas las que dieron a me gusta, todas las que han cambiado su forma de ver las cosas, mi familia que siempre me apoya y acompaña en cada locura y por supuesto, todas las personas de la calle.

Esta historia me ha abrumado por completo. No puedo hablar por los demás para saber que ha significado este reto para ellos, pero por mucho que quisiera tampoco podría explicar con palabras lo que ha significado para mi.

Sólo tengo clara una cosa: cada vez que vea esta foto, recordaré aquella vez que hice una de las mejores cosas de mi vida...










jueves, 9 de abril de 2015

Donando Oportunidades...

Lo dejo...aparco mi 4.2. Lo voy a guardar bajo llave en el armario sin saber cuando volverá a salir. Y es curioso que esto llegue cuando acabo de conseguir 10.000 visitas en el blog, en la misma temporada en la que he conseguido los mejores tiempos que he hecho nunca, he subido a más podios que en toda mi vida y he disfrutado más que nunca corriendo...

Pero cuando se presentan ante ti ciertas cosas en la vida, no puedes dejarlas para un mañana que no sabes si va a existir. Lo que te arde en tu interior debes dejarlo salir y para ello me veo obligado a aparcar ese 4.2 que tanto me ha hecho disfrutar. No es un adiós, es tan sólo un hasta luego. 

Quien quiera buscarme, estaré donando oportunidades...


www.donandooportunidades.es

Facebook "Donando Oportunidades"
https://www.facebook.com/gentexpersonas?ref=aymt_homepage_panel

Twitter @1km1oportunidad
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domingo, 22 de febrero de 2015

Maratón de Sevilla 2015...

"Era el día de entrega de calificaciones y como siempre un día especial por todo lo que ello significaba. Estaba muy contento con las notas que había sacado, pues su trabajo le había costado. Al llegar a casa, no esperaba que tras tener ocho sobresalientes y un sólo notable lo primero que escuchara de la boca de su padre fuera: "Y en inglés, ¿por qué no has sacado sobresaliente? Aquellas palabras se quedaron marcadas en la mente de aquel niño..."

Me han vuelto a seguir. Esta familia no se cansa de mi y un puñado de locos con carrito de bebé, pancartas y perros a cuestas me perseguirían por los primeros kilómetros de la prueba.



 Como no podía ser de otra forma, noche sin pegar ojo dándole vueltas y más vueltas a la única carrera que me desvela: el maratón. Mi camiseta de etiopía y mi cajón de salida a tan sólo 20 metros de la salida, indicaban claramente mis intenciones hoy. Temperatura ideal, el tiempo de espera que se hace tenso y cuenta atrás...3...2...1...¡SALIDA!

Tras el atasco del año pasado en Madrid en el primer km no quiero perder ni un segundo en este y pronto se puede empezar a rodar cómodo y rápido. No tenía un plan fijo, lo que me fuera pidiendo el cuerpo, sin locuras, pero sin quedarme atrás. Pronto paso el globo de las 3 horas con su muchedumbre pegada a él, pensando que ojalá sea la última vez que lo viera en el día de hoy. Continúo a un ritmo constante y avanzando firme permitiéndome el lujo de recorrer unos metros con el campeón del mundo Abel Antón, que andaba también por delante de las tres horas. Lo dejo atrás y sigo con mi ritmo. Iba cómodo y fácil, además de rápido, con lo que estaba disfrutando de la carrera y de mis pancartas en el km 1, 8 y 14. Muestra de ello, lo da mi parcial del km 10 y 15: 41'38'' y 1h02'47'' respectivamente. 

Pero el maratón es imprevisible. A partir del km 17 comienzo a notar unas molestias en la parte baja del abdomen, que empiezan a ir a más...a más...hasta convertirse en un dolor agudo. Tras dudar y dudar durante tres largos kilómetros, decido parar a hacer un pis antes de la media, para ver si así quito un poco de tensión a la zona y se suaviza la punzada. A pesar de la parada, paso por la media maratón en 1:27:43, pero el dolor continúa intenso y comprendo que no puedo seguir el ritmo que llevo marcando. Los kilómetros comienzan a hacerse eternos, tengo la sensación que me van pasando grupos enteros, me atraganto en un avituallamiento, se me cae un gel y para rematarme del todo, empiezo a tener fatiga...¿fatiga?, ¡pero si estamos en el veintipoco! ¿Acaso iba a convertirme en uno de esos cadáveres que deja la maratón a las primeras de cambio? ¿El tío del mazo tan pronto? No podía ser verdad, necesito cabeza fría para estos momentos en los que sólo aparecen en mi mente los pensamientos más agoreros. 

Había corrido bien hasta ahí, así que tenía margen acumulado. Decido dosificar y ceñirme a una media cercana a la que tenía pensada al principio, pero seguía teniendo la sensación que me estaba devorando la maratón. Piensa, no te dejes llevar...pero la puntilla me cae en el km 27 cuando marco 4:28...Tengo que reaccionar, pero...¿cómo? Sigo con mi estrategia de contemporizar y resistir. Si el maratón me quiere atizar, se va a encontrar el muro en mi. "No es tan fácil derribarme, necesitarás algo más que eso..."

Llegamos al 30. El punto clave de todo maratón. Pero en esta ocasión no es un punto de inflexión, ni para bien, ni para mal. Sigo aguantando como puedo, con la esperanza de que pronto me voy a encontrar con los kilómetros más animados de la prueba. Nos metemos por el parque María Luisa en busca de una ansiado km 35 marcado en plena Plaza España. He ido recibiendo golpe tras golpe y he llegado vivo hasta aquí. Justo al salir del circular recorrido de la plaza, echo la vista atrás y mis ojos se entreabren como queriendo no creer lo que están viendo: por la mitad de la plaza como soplado por un fogoso viento el globo de las 3 horas se deslizaba por el majestuoso escenario. 

Quedan 7 kilómetros...los peores...pero pienso que no podrán ser mucho peores que los que he pasado. Intento apretar un poco para evitar lo que parecía una caza inevitable. Notaba que tenía pulmón y que las piernas iban bien...¡maldita punzada!...¡maldita fatiga! Me mentalizo del ritmo que tengo que marcar y me pongo manos a la obra. El público se enfervoriza dejando un paso estrecho a los corredores y el ánimo que va calando con cada jadeo. 

Parece que me recompongo un poco y tras pasar por el 38, me empiezo a animar, porque conozco bien el camino a meta desde ahí. Me esperan...

Los kilómetros vuelven a fluir, a sentirme cómodo y por primera vez desde hacía mucho tengo la sensación que voy dejando corredores atrás. Es incomprensible esto del maratón...¿cómo puedo estar ahora mejor que en el 25? Aparece la Barqueta tras el único repecho de la prueba que a estas alturas ni me molesta. El público se vuelve a agolpar y sé que a la vuelta de la esquina estaba Yoyi. Pero antes paso por el km 40 echando el vistazo decisivo al crono...lo que marcara en ese punto iba a ser definitivo...

Conociendo qué iba a ser de mi prosigo mi camino...Yoyi tiene que estar cerca...no está...no está...¡ahí! Me esperaba con las gafas de video y nos gritamos mutuamente: ¡Vamos, que ya lo tienes!...y por primera vez, en mi mano aparece el tres...

Doblo la rotonda y una interminable recta nos esperaba, pero poco importaba cuán difícil se hiciera el camino hasta meta, iba a ser un paseo con sabor a recompensa por todo lo sufrido para llegar a conseguirlo. Al final de la recta, mis pancartas, mis sobrina, mi hermana y mi madre. "¡Lo tengo, lo tengo!"- les grito mientras intento contener un poco la emoción...bueno, realmente no iba conteniendo la emoción, iba gritando, la verdad, pero cruzar el km 41 de una maratón merece eso y mucho más.

El estadio se huele, anda cerca, ya no tengo que preocuparme del crono, que se que llevo controlado, ni de pinchazos ni fatigas y eso se nota cuando marco 4:09 en ese km. El túnel está ahí..."¡Ole los Sub 3!, esto es para nosotros...¡Vamos Sevilla!"...la entrada del túnel es un clamor. 

El estadio...el ansiado km 42...la meta...no puedo creer que lo vaya a conseguir después de haber sufrido tanto desde tan lejos...diviso a mi padre y mi suegro con mi pancarta en lo alto de la grada...brillaba más que nunca...enfilo la línea de meta y en mi mano fue el único lugar donde se vería el tres...2:58:24...lo hice...

"Sí que se vende caro bajar de 3 horas"- pienso mientras voy recorriendo el túnel en busca de la salida. Es curioso pensar que he rebajado mi marca en este mismo maratón en sólo 2 años en 30 min y 23 seg...creo que esta historia, ya estaba escrita...

"...hoy, un puñado de años después, aún agradezco a mi padre esas palabras, pues aunque en un primer momento no las supe digerir bien, con el paso del tiempo he ido dándole forma y se han transformado en una de las muchas cosas que me ha enseñado mi padre: "Si puedes, no te conformes". Quizás por eso hoy puedo decir que soy Sub 3..."






sábado, 21 de febrero de 2015

Antes de vernos las caras...

Esta entrada es sólo para ti. Para recordarte con quien te verás la cara mañana. No olvides que ya nos hemos visto otras veces, pero quería advertirte que no soy el mismo. Ahora soy capaz de doblegarme, de obligarme a jugar con la incertidumbre y la fatiga del pasar de los kilómetros como no lo había hecho antes. Nunca antes me había expuesto a tu castigo sin ningún tipo de escudo en forma de pausa en mi frenética respiracion. Jamás estuve tan cerca tuya en la mitad del camino. Y ahora que te rozo con la yema de mis dedos te anhelo más que en cualquier otra ocasión. Por eso, espérame, no te apresures, que ya lo haré yo, para vernos las caras y echar el pulso que tanto sufrimos y disfrutamos a la vez y que nos pone a cada uno en nuestro lugar. Juega a esconderte si quieres, pero sé que aparecerás, y entonces aparecerá en el apretar de dientes la que lleva esperándote desde que empezó esta historia...MI GRANDEZA...


jueves, 19 de febrero de 2015

La línea de salida...

El momento se acerca. La tensión se palpa en cada poro de la piel. La emoción es casi insostenible. Y cada uno de los corredores fijan su mirada en la línea...pero todos creen equivocadamente que el objetivo es la línea de meta.

Nuestro triunfo no está en esa línea...está en una línea que dista 42,195 m de la meta. Esa no es otra que la línea de salida. Ahí es donde realmente es difícil llegar. Es el límite que marca la zona de los valientes, los de la voluntad impertérrita, los bravíos, los cabezones y testarudos, los meticulosos...un puñado de nombres conocidos y una muchedumbre de anónimas almas empujadas por la locura. Todos han pasado por el exhaustivo test que somete la capacidad de decidir. Enfrentarte al maratón o no hacerlo.

Las miles de zancadas, las mañana sacrificadas bajo el sol o el frío nublado, las taquicárdicas repeticiones de idéntico asfalto, la infinidad de km recorridos...la dura batalla de tener que enfrentarte a ti mismo...

Así que te plantas tras la línea, una vez más, con tus mejores galas elegidas con el cariño más grande para la ocasión y pensando en lo difícil que ha sido llegar hasta ahí, comprendes que acabas de llegar a tu meta...

Y aunque me hubiera encantado acabar la entrada de hoy en el último párrafo, ya que estamos en la línea de salida, vamos a perseguir a nuestra grandeza...tan sólo tienes que seguir la línea verde...


sábado, 14 de febrero de 2015

La incertidumbre...

Las dudas...las malditas dudas que siempre se tornan en protagonistas la semana previa al maratón. Por más que hayas entrenado, por más que hayas seguido al pie de la letra los entrenamientos previstos, por más hidratos consumidos y por más kilometros y competiciones que te avalen...siempre hacen acto de presencia.

Y es que la sombra de los 42km abarca más de lo que parece en un principio. Cuando se acerca el día y la hora, todo aquello de lo que estabas firmemente convencido comienza a tambalearse en tu interior. Dudas del ritmo de carrera, dudas de la estrategia, dudas de los geles que tomarás...¡hasta dudas de qué equipación ponerte!

A falta de tan sólo una semana para la gran cita, toca serenarse, olvidarte de las malas sensaciones, pensar que el trabajo está hecho y que estás listo para enfrentarte al desafío que tienes por delante. Y por supuesto deshacerte de los nervios que literalmente te comen en estos días. Eso es lo que hay que hacer, estoy convencido, así que si alguien tiene idea de cómo hacerlo, por favor que me lo diga...

Mientras tanto, iré dándole vueltas a esto...


domingo, 1 de febrero de 2015

La cima...

El día era hoy. Aunque en mi interior no estuviera preparado para ello. Una semana de las que absorben a cualquiera y te ponen al límite en todos sus aspectos, precedía al día marcado. Quizás cuanto más fuerte te golpean, más fuerte te haces. Pero para creerse esto hay que mascar muy bien las cosas.

El caso es que tenía 33 km por delante, pero no unos kms cualquiera. Los de hoy eran los 33 de verdad, los que todo maratoniano espera para baremar sus posibilidades al enfrentarse al gran gigante de la distancia, los que te ponen en tu sitio, los que te plantan el muro en la cara y encima te pone el cartel de "quedan aún 9 kms para meta"...

Castigado aún por la media maratón de la semana pasada y los casi 70 kms que llevaba en mis piernas en esta semana, salía para enfrentarme al miedo, al reto, a la odiosa sensación de tener que enfrentarte a ti mismo y no poder con tu propia sombra...

Así, comprobaba en unos primeros kms donde me costó coger el ritmo una barbaridad, que iba a tener que ir buscando alternativas en mi propósito, porque incluso mi plan B se me antojaba complicado. Mi cabeza daba vueltas y vueltas pensando vías de escape, pero terco como pocos obligaba a mis piernas a seguir con un ritmo que no iba para nada acorde con mis sensaciones. No te rindas...aún es pronto. 

km 10, marco 4:08...tomo aire, comienzo a ir bien, ya que por primera vez en estos kms me puedo permitir el lujo de aflojar. Comienzan a fluir mis piernas y a sentirme cómodo. Me había marcado el km 15 como punto de inflexión y lo había pasado sin darme cuenta. Llego al 21 y voy voy voy...

Me empiezo a comer la veintena mientras tengo más que vigilado el cronómetro...tocará sufrir...lo sé...no puedo pretender que esto sea fácil...sé que tocará sufrir...y te espero con ganas...22...23...24...25...26...27...aquí llegas...

Los kms empiezan a pesar más...se me endurece el rostro, pero tras la máscara del esfuerzo voy sonriendo...no dejo que se me escape ni un sólo segundo...es más, voy disminuyendo el tiempo a medida que avanza la distancia...llego al 32. Me queda un km. He sufrido en los últimos, pero creo que es injusto si me considero un sufridor..."esto no es sufrir" - me repito. Suena Chandelier en mi mp3. 

Comienzo a correr...aprieto...aprieto...me contengo... aprieto...comienzo a llorar...aprieto...aprieto... me contengo...aprieto....se acabó...dejo el km 33 en 4:01...

Parando el crono con 33.01 km en 2:19:03 acabo de recorrer los 33 km más rápidos de mi vida a 4'13'' de media...suelto un ¡vamos Buyo! con rabia y comienzo a alzar la vista desde la cima de mi entrenamiento. "He trepado bien, ahora sólo queda ir cuesta abajo hacia meta"...Sevilla me espera...



domingo, 25 de enero de 2015

Media Maratón Ciudad de Arcos...

Llegaba la media maratón marcada en el calendario a un mes vista del maratón de Sevilla. Tenía claro que el objetivo principal eran los 42, pero para ello hay que darlo todo en los 21. La mirada la tenía clavada más allá de la meta...

Arrancábamos con frío y dudas ante el que la organización denominaba como un recorrido "practicamente llano". ¿Perdón? Practicamente llano sería el encefalograma del que lo dijo. Con la mosca detrás de la oreja comprobamos ya en el km 1 como los sube y bajas acapararían casi toda la carrera. Imposible de marcar un ritmo desde el principio me aventuré a hacer el burro, es decir, a intentar llevar el ritmo de carrera que logré conseguir en mi última media maratón, pero esta vez sin preparármela específicamente y ante el vaivén de cuestas.

Aún así comienzo a tirar, animado, pues a pesar de ir pasando los primeros kms, seguía divisando al grupo de cabeza, eso sí, a lo lejos. Aproximadamente en el km 5 tras grandes esfuerzos consigo adherirme a un grupo al que venía persiguiendo, pero casi sin darme cuenta los he dejado atrás y me encuentro en búsqueda de los pequeños grupos que iban formados más adelante. Al salir de Jédula y enfilar la interminable carretera que recorreríamos, soy la cabeza de un grupo que buscaban refugio para taparse del viento. Decido que no es mi ritmo y sigo apretando. A dos corredores, parece que les ha gustado mi idea y se han enganchado a mi. Hasta el km 10 les fui allanando el camino y cortándoles el viento, pues a pesar de que entraban al relevo del grupo, cada vez que lo hacían no me convencía el ritmo y acababa volviendo a tirar. Quería un puntito más, pues el reloj me decía que me iba a demorar demasiado si me acomodaba, así que tuve que luchar cuesta arriba y con el viento de cara durante gran parte de la carrera. 

Llega el km 10 y es momento de jugármela en solitario. Pongo una marcha más y digo adiós a mis acompañantes. El viento y la longitud de la sinuosa carretera hicieron interminables los kms hasta el 15, donde paso de nuevo por el pueblo para ver caras conocidas y enfilar de nuevo la cuesta gorda del km 1. Voy casi sin fuelle, pero tengo a un corredor al que sigo la estela y otros dos en la lejanía. Decido dejar de mirar el reloj y dedicarme a currarme la general. Apreté cuesta arriba y extendí zancadas cuesta abajo, y di muestras de ello a tres cadáveres más que dejé por el camino, haciendo el último km en 3:26...

He visto el reloj al entrar...y sin esperarlo marca 1:20:54..."Creo que no lo he hecho mal del todo"- pienso mientras me voy recuperando sin dejar de pensar en Sevilla haciendo cábalas. Al rato y con ganas ya de descansar me acerco a la pantallita donde te dicen tu clasificación. Meto el 56 (mi número). Comienzo a ver los datos...y no puedo creer lo que veo...

¿Cómo iba yo a esperar subir al podio en una media maratón como la de hoy? Parece que el esfuerzo ha traído más de una recompensa hoy, un trofeo en el segundo escalón de mi categoría y lo más importante un crono para seguir soñando...






viernes, 23 de enero de 2015

Oportunidad...

"La oportunidad es un don, aprovecharla es una virtud..."

Media Maratón de Arcos 
25 de Enero
10:30 h

sábado, 17 de enero de 2015

En busca de la felicidad...

Será que soy un iluso...será que soy tan sólo un soñador...será por pura melancolía hacia la convicción de que ser feliz no se trata de un sentimiento sino de una opción y me aferro a ella cada vez que existe una excusa para ello...

Y a pesar de estar convencido, hay veces que te sientes tentado de confundir felicidad con alegría y aunque no has dejado de correr hacia ello, necesitas de un frío y helado parón en seco para recordar aquello que te mueve, que te hace creer que eres capaz de todo. 

Piénsalo bien, reflexiona sobre si merece la pena y medita hasta las últimas consecuencias...entonces, elige...

Pero ten cuidado, porque aquel que elige ser feliz corre el riesgo de serlo...



Buyo 4.2...110km donados en los últimos 7 días...

domingo, 11 de enero de 2015

¿Por qué sigues corriendo a partir del km 21?

Valga el título de la entrada como preámbulo y conclusión de la misma, pues después de darle vueltas y vueltas no he sido capaz de darme a mí mismo una respuesta convincente. 

No sé bien si se trata de épica o de la más pura y obcecada cabezonería. El caso es que vas sobrepasando el límite y los km y la agonía van sumándose a tu cuerpo, mientras otra vez más te encuentras tirando con las fuerzas que no tienes y una mente que sobrevuela desde hace rato por lugares más placenteros.

Km donados a #NadaNosPara @IWOPI
Por fin acabas con el puñetero entrenamiento que se te había metido hacer entre ceja y ceja, con más fatiga de la que esperabas, con más dolor del que deseabas...y cuando miras el reloj y ves que has cumplido lo que te propusiste, aún con el gesto desfigurado por el cansancio, en mi rostro se divisa lo que parece ser una sonrisa...¡vaya locura!...

Distancia: 33km 

Ritmo medio: 4'30'' min/km