domingo, 28 de mayo de 2017

La cosa se pone seria...

¿Y qué esperabas? A falta de tan solo 40 días para el Ironman, la dureza de la preparación se hace presente en todo su esplendor. Aunque llevo tiempo diciendo que preparar un maratón a mitad de temporada para fue más un alivio que una carga, ahora parece que el esfuerzo mental que supone exprimirte al máximo en varias ocasiones va pasando factura.

Todos sabéis ya que la bici no es mi fuerte, y que sufro más de la cuenta cuando el tiempo se alarga encima de las dos ruedas. Así, tras evitar la semana pasada la gran tirada, este finde me he fundido con la bicicleta y le he pegado un buen bocado para acercarme al gran reto.

Ayer sábado fueron 5 horas y casi 140km, donde la mitad de ellos cayeron a ritmo del míster y apuraba hasta el último minuto subido encima de la cabra. Por la tarde había carrera, y aunque suave, acompañé a Yoyi los 10km de la "Carmona Páez". 

Imaginarse las ganas que tenía hoy domingo de someter a mi dolorido culito a otra sesión de bicicleta. Tan poca era la motivación, que tuve que posponer el entreno a la tarde. Pero una vez comencé a pedalear, algo se encendió en mí y decidí arrearle fuerte. El dolor en los cuadriceps no pudo con mi voluntad y fue doblegado hasta parar el crono 61km después en 2 horas exactas. Pero ahí no acababa todo. Había que seguir sufriendo 10km más corriendo...

Sin ganas y con la sensación de tener cansado todo el cuerpo, dejo atrás dos días con 220km de entreno y la sensación de haber tenido que dar el 100% para cumplirlo.

Igual es que el Ironman se acerca... 


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